Nueva York –  El foco de Mitt Romney en la economía como el principal tema de su campaña refleja la preocupación de los votantes latinos; sin embargo, la mayoría de ellos aún planea votar a Barack Obama en noviembre, según una encuesta exclusiva de Fox News Latino.

Los latinos quieren empleos. Para eso vinieron a este país: para trabajar

- Rosario Marin

La encuesta encontró que el 48 por ciento de los potenciales votantes latinos piensa que la economía es la cuestión más importante al decidir a quién votar, mientras que solo el 6 por ciento dice que su voto se basará en el tema de la inmigración.

La inmigración quedó en quinto lugar entre los votantes encuestados con respecto a otros temas que dijeron les preocupaban más: la economía, la salud (14 por ciento), la educación (11 por ciento) y los problemas sociales (8 por ciento). La seguridad nacional y las fuerzas armadas quedaron en sexto lugar, con un 5 por ciento.

Pero si bien la economía es el tema principal de la plataforma de Romney, aproximadamente el 60 por ciento de los encuestados dijo que piensa votar por el presidente Obama y el vicepresidente Joe Biden, mientras que tan solo el 30 por ciento dijo que votará por Romney y su compañero de fórmula, el senador nacional de Wisconsin Paul Ryan.

“Mitt Romney no ha dejado ninguna duda de que se encuentra en la vereda opuesta en cuanto a todos los temas que importan a los latinos, y es el candidato presidencial que muestra la postura más extrema con respecto a la inmigración en la historia reciente", dijo Gabriela Domenzain, directora de Prensa Hispana para la campaña de Obama-Biden. "Las políticas de Romney perjudicarían a los latinos de manera desproporcionada, y solamente un cambio radical en sus posturas lograría que los latinos lo reconsideren como candidato".

En las encuestas publicadas durante las primarias del partido Republicano, Obama se llevaba alrededor del 70 por ciento del voto latino, mientras que Romney solo aproximadamente el 15 por ciento. Esas encuestas, sin embargo, se llevaron a cabo durante la acalorada temporada de las elecciones primarias del partido Republicano, durante las cuales Romney todavía luchaba por la candidatura.

Durante los debates de las primarias, casi todos los candidatos tomaron posturas estrictas sobre la inmigración ―una movida que muchos observadores dijeron tenía el propósito de atraer a la base conservadora del partido―. La mayoría de los candidatos, por ejemplo, expresaron su oposición a la ley llamada "Dream Act", y estuvieron a favor de mayores medidas de seguridad a lo largo de la frontera entre EE. UU. y México, legislación que designe el inglés idioma oficial y la implementación en todo el país de la base de datos de huellas digitales llamada E-Verify.

Romney se destacó por tener una de las posturas más conservadoras sobre la inmigración, que muchos dicen lo ayudó a alzarse con la candidatura.

"Cuando el electorado norteamericano despierte, también lo hará la comunidad latina", dijo Rosario Marin, extesorera nacional bajo el mandado del presidente George W. Bush.

Al ir concluyendo sus planes de batalla finales al acercarse las elecciones de noviembre, las campañas de Obama y Romney han hecho esfuerzos concertados para atraer al electorado latino.

Obama ha sido duramente criticado por no cumplir la promesa de una reforma inmigratoria integral que hiciera durante la campaña de 2008, pero se ganó el apoyo de muchos latinos en junio cuando su gobierno anunció el programa llamado "Acción Diferida para los Llegados en la Infancia" (Deferred Action for Childhood Arrivals). Este programa detiene los trámites de deportación de 1 millón de inmigrantes indocumentados jóvenes que podrían haberse beneficiado con la fracasada ley "DREAM Act", formalmente llamada "Ley de Desarrollo, Alivio y Educación de Extranjeros Menores" (Development, Relief and Education of Alien Minors), que Obama había propugnado.

"No es que a todos los latinos les importe la inmigración", dijo Allert Brown-Gort, director asociado del Instituto de Estudios Latinos de la Universidad de Notre Dame, "sino que muchos latinos creen que la manera en que los políticos hablan sobre la inmigración refleja lo que sienten hacia los latinos."

Recientemente Romney ha suavizado el tono sobre la inmigración en su campaña.

Por ejemplo, en un congreso de la Asociación Nacional de Funcionarios Latinos Electos y Nombrados (National Association of Latino Elected and Appointed Officials, NALEO), Romney ―quien había dicho que como presidente vetaría la "DREAM Act" en caso de que el congreso la aprobara― dijo que estaría a favor de una versión de la legislación para los inmigrantes indocumentados que hubieran sido traídos al país siendo menores de edad y que se comprometieran a servir en las fuerzas armadas.

Romney no ha dicho una palabra sobre el programa de Acción Diferida.

"La DREAM Act afecta emocionalmente a la gente porque tiene que ver con los niños" dijo Brown-Gort.

La campaña de Romney ha tratado de ponerse a la par de Obama para captar la atención de los latinos, lanzando una serie de anuncios por televisión, radio e internet dirigidos a los votantes de habla española, procurando una mayor presencia de latinos en la Convención Nacional Republicana ―que incluyó discursos del senador de Florida Marco Rubio y de la gobernadora de Nuevo México Susana Martinez― y tratando, además, de sacar partido del hecho de que Romney tiene un hijo, Craig, que habla español fluidamente y pasó dos años trabajando como misionero mormón en Chile.

Pero la encuestas muestran que el candidato presidencial republicano puede tener mucho trabajo por delante para captar el voto latino. Además de su dudosa postura con respecto a la DREAM Act y al programa de Acción Diferida, Romney también se ha ganado la enemistad de los votantes latinos al brindar su apoyo al congresista de Iowa Steve King, quien mantiene una dura postura y ha usado un tono severo al hablar sobre la inmigración durante los debates de las elecciones primarias republicanas.

"Quiero asegurarme de que quienes respetan la ley y esperan su turno para inmigrar aquí legalmente no se encuentren en desventaja", expresó Romney el lunes ante la Cámara de Comercio Hispana de Estados Unidos. "Por eso me opongo a la amnistía, porque la amnistía hará más difícil, no más fácil, fortalecer nuestro sistema de inmigración legal. Por eso mi gobierno establecerá un sistema de verificación de empleo para que cada empresa pueda saber si las personas que contrata cumplen los requisitos legales para obtener empleo".

Si la encuesta refleja lo que sucederá en noviembre, la campaña de Romney podría continuar intentando reducir la ventaja de Obama entre los votantes latinos poniendo énfasis en la economía como el tema más importante esta temporada electoral.

"La economía tiene que ser el tema central", dijo Marin. "Los latinos quieren empleos. Para eso vinieron a este país: para trabajar".

El plan económico de Romney coincide con el modelo básico conservador de menor injerencia del gobierno, desregulación, mercados abiertos y libre empresa. Sus políticas económicas se han centrado en recortar gastos fiscales ―es decir, las maneras en que el gobierno gasta dando diversos tipos de recortes tributarios― pero ha sido criticado por algunos economistas por ser demasiado impreciso en su plan para estimular la economía.

Su compañero de fórmula, Paul Ryan, propone lo que algunos llaman un enfoque más “radical” ―que podría alejar a los votantes de centro― que eliminaría gran parte de los gastos federales y recortaría programas como Medicare.

En sus cuatro años como presidente, Obama ha tenido dificultades para reavivar la debilitada economía del país y aumentar la tasa de empleo, pero ha logrado algunos éxitos, particularmente la revitalización de la industria automotriz en Detroit y la reforma de Wall Street.

Sin embargo, Obama continúa tratando de recuperar los empleos perdidos desde comienzos de su mandato ―continúa habiendo 261,000 empleos menos que cuando asumió y luego de eso tendría que crear nuevos empleos―, y su lucha contra el congreso controlado por los republicanos sobre el techo de la deuda federal destaca la rigidez de ambos partidos y la discordia que existe entre ellos.  

"Lo que Obama ofrece a los latinos es un cheque de desempleo", dijo Marin. "Lo que los latinos quieren es un cheque de paga".

Las cifras de la encuesta sugieren que Obama ha perdido parte del apoyo de los latinos desde que asumió la presidencia hace cuatro años. En 2008, Obama acaparó el 67 por ciento del voto latino, mientras que el senador republicano de Arizona, John McCain, obtuvo solo el 31 por ciento.

Las cifras de Obama en las encuestas actuales, e incluso sus estadísticas en 2008, están muy lejos del apoyo que obtuvo Bill Clinton en 1996, cuando fue relegido con el 72 por ciento de los votos.

Sin embargo, parece que para los latinos en estas elecciones lo que importa es quién representa mejor sus intereses. Y los encuestados creen que es Obama.

El sesenta y ocho por ciento de los encuestados dijeron que Obama representaría mejor su visión de las cosas, frente al 18 por ciento que prefería a Romney. En cuanto a los temas de educación, inmigración, salud, seguridad laboral y seguridad nacional, los votantes encuestados dijeron favorecer a Obama frente a Romney un 60 por ciento de las veces.

"Los latinos pueden ser conservadores desde el punto de vista social, pero no tienen ningún problema en que el gobierno interceda para ayudarlos", dijo Brown-Gort.

La encuesta se llevó a cabo entre el 11 y el 13 de septiembre en una muestra aleatoria de 887 potenciales votantes latinos. El margen de error es del 3 por ciento.

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