Irán envió uno de sus submarinos de fabricación rusa al Golfo Pérsico, apenas unos días después de que Estados Unidos y más de dos decenas de aliados comenzaron maniobras navales en esa región, informó el martes la televisión estatal iraní.

El Taregh-1 se unió a la flota iraní en el sureño puerto de Bandar Abbas, después de haber sido repotenciado a principios de este año, según el informe de la televisión. Es uno de los tres submarinos rusos Kilo que Irán compró en la década de 1990.

En mayo, Irán volvió a desplegar otro submarino de fabricación rusa después de reparaciones.

El informe también mostró lo que dijo es el casco parcialmente acabado de un destructor, el Sahand, que según la televisión se espera que esté listo en un futuro próximo.

Ambos anuncios se produjeron bajo las órdenes del Líder Supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, quien tiene la última palabra en todos los asuntos de Estado y dijo que la República Islámica no tiene la intención de invadir otros países.

"Las fuerzas armadas deben ser actualizadas de manera que nadie sea capaz de violar la reforzada fortaleza de Irán", dijo Jamenei durante una visita el martes a una base naval en el norteño puerto iraní de Noshahr.

Teherán ha tratado de desarrollar un programa militar autosuficiente desde 1992 y cuenta con varios pequeños submarinos de fabricación iraní.

El anuncio del martes se produjo dos días después del inicio de ejercicios navales liderados por Estados Unidos en aguas del Golfo Pérsico. Son las maniobras más grandes de este tipo, encaminadas a contrarrestar las minas submarinas que hayan sido desplegadas en la región.

Funcionarios estadounidenses insisten en que los ejercicios, que incluyen un simposio seguido de maniobras en el mar en los próximos días, son de naturaleza defensiva y no están dirigidos contra ningún país en particular.

Sin embargo, los ejercicios son vistos como una respuesta a las advertencias iraníes a principios de año, en el sentido de que podría cerrar la estratégica ruta petrolera del Estrecho de Ormuz, en represalia por el endurecimiento de las sanciones occidentales. Teherán después se apartó de tales amenazas.

Estados Unidos y sus aliados sospechan que Irán intenta fabricar armas nucleares, una acusación que Teherán niega. Irán asegura que sus actividades nucleares están destinadas a fines pacíficos, como la generación de electricidad y el tratamiento del cáncer.