Dos áreas protegidas en Panamá y El Salvador aportan servicios naturales, como la dotación de agua o la moderación de eventos climáticos extremos, cuantificados en unos 640 millones de dólares anuales, según un proyecto desarrollado por la ONU y España cuyos resultados fueron presentados hoy.

El proyecto "Soporte a las áreas protegidas de Mesoamérica" calculó el valor de los servicios naturales de provisión de agua, regulación del clima, moderación de eventos climáticos extremos y prevención de la erosión, en las áreas naturales del Volcán Barú, en Panamá, y La Montañona, en El Salvador.

"Del valor total de los beneficios anuales (640 millones de dólares) que se calcula aportan ambas áreas naturales, 550 millones corresponden al Parque Nacional Volcán Barú y 90 millones al Área de conservación de La Montañona", indicó el estudio, presentado este martes en la capital panameña.

Los resultados del proyecto, que se desarrolló durante dos años, fueron expuestos por la directora regional del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) en América Latina y el Caribe, Margarita Astrálaga, y el representante del Gobierno de España, José Luis Herranz, entre otros funcionarios.

Según el estudio, el agua es el mayor beneficio que ofrece el Volcán Barú, un área de más de 14.000 hectáreas ubicada en la provincia panameña occidental de Chiriquí.

La provisión de agua para consumo humano, la agricultura y la generación de energía hidroeléctrica representa el 95 % del valor total de los servicios que presta esa área natural panameña, de acuerdo a los resultados del proyecto financiado por España.

En el caso de La Montañona, ubicado en la región salvadoreña de Chalatenango, servicios como la regulación del clima, el secuestro del dióxido de carbono, el tratamiento de aguas residuales y la fertilización del suelo, además de otros culturales como el ocio y turismo, representan el 84 % del valor económico total calculado para el área.

El proyecto desarrollado por el PNUMA y España, como parte de los objetivos globales de la Iniciativa LifeWeb, también destaca los costos que supondría la pérdida o deterioro de ambas áreas.

Los costos asociados a la pérdida prestaciones como la provisión de agua del Volcán Barú llegarían a 1.170 millones de dólares anuales, mientras que en el caso de La Montañona la degradación y pérdida de biodiversidad supondrían costos por unos 4 millones de dólares anuales, indicó el estudio.

El informe sobre los resultados del proyecto destaca que "conocer el valor económico y social de los servicios que aportan los ecosistemas, así como el valor de las pérdidas que supondrían su deterioro, es una herramienta de gran utilidad para la gestión del territorio y de sus recursos".

"El valor de la diversidad biológica y de los servicios de los ecosistemas no se refleja plenamente en las políticas públicas o en la toma de decisiones" y "desde una perspectiva económica, la conservación y el buen manejo de los recursos naturales sigue siendo un reto", alertó el informe.

Según el representante del Gobierno de España, José Luis Herranz, su país, a través de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), aportó para el proyecto global unos 6,5 millones de dólares (cerca de 5 millones de euros).