La principal opositora birmana, Aung San Suu Kyi, llegó hoy a Washington para iniciar una larga gira por EE.UU. que puede incluir una recepción al más alto nivel en la Casa Blanca y, según analistas, también una relajación de las sanciones estadounidenses al país asiático.

La premio Nobel de la Paz aterrizó hoy en Washington para iniciar una visita de 17 días cuya agenda principal comenzará el martes con una reunión con la secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton.

Según fuentes de su partido, también se verá con el presidente Barack Obama, aunque la Casa Blanca no lo ha confirmado.

La enorme aprobación que despierta su figura en la sociedad estadounidense ha llevado incluso a la primera dama, Michelle Obama, a invitarla a pasar una noche en la Casa Blanca, de acuerdo con medios como Los Angeles Times y Foreign Affairs.

Esa invitación podría incluir una cena con Barack Obama como anfitrión y los exmandatarios George W. Bush y Bill Clinton como invitados, además del presidente de Microsoft, Bill Gates, añaden esas publicaciones.

Suu Kyi llega a Washington con el ambiente despejado después de que el régimen birmano anunciara la puesta en libertad de 514 presos políticos, una de las condiciones que había puesto el Gobierno de EE.UU. para suavizar las duras restricciones impuestas a Birmania.

Se espera que la opositora plantee en sus reuniones ese tema a petición del presidente birmano, Thein Sein, quien participará por su parte en la Asamblea General de la ONU la próxima semana y aspira a reunirse con Obama.

El miércoles, Suu Kyi recibirá la Medalla de Oro del Congreso estadounidense, el mayor honor que los legisladores pueden conceder a un civil, por "su liderazgo y compromiso con los derechos humanos y por promocionar la libertad, la paz y la democracia en Birmania", según el presidente de la Cámara baja, el republicano John Boehner.

La líder de la Liga Nacional por la Democracia, de 67 años, sufrió un arresto domiciliario durante más de quince años y no ocupó un escaño por su partido en el Parlamento birmano hasta el pasado julio, después de que se disolviera la Junta Militar del país y el exgeneral Sein asumiera las riendas de un Gobierno civil.

Tras entregar galardones a otros cinco activistas birmanos en el centro de estudios National Endowment for Democracy el jueves, Suu Kyi viajará a Nueva York para recibir otro premio, el "Global Citizenship", que entrega el Consejo Atlántico.

Su presencia en la Asamblea General de la ONU no está confirmada, pero algunos medios estadounidenses aseguran que intervendrá ante el pleno y asistirá a un encuentro de alto nivel organizado por el secretario general Ban Ki Moon, aunque sin coincidir con su compatriota Sein.

El presidente birmano confía en que Obama acabe con una prohibición a las importaciones y algunas restricciones a transacciones bancarias que siguen en vigor pese a la relajación progresiva de las sanciones y muchos analistas ven probable que Suu Kyi lo respalde en ese objetivo.

Otros confían en que se enfoque en asuntos con los que ha estado "poco comprometida", como la violencia en el estado Rakhine, donde unos disturbios entre musulmanes y budistas dejaron 88 muertos en junio.

"Escenarios como el de Estados Unidos y el de la ONU serían el foro perfecto para tomar una posición fuerte a favor de los derechos humanos en ese asunto", dijo a Los Angeles Times Benjamin Zawacki, un analista independiente que estudia Birmania desde Tailandia.

Tras visitar Washington y Nueva York, Suu Kyi viajará a Kentucky para dar un discurso en la Universidad de Louisville, y después a Fort Wayne (Indiana), una de las localidades con mayor población birmana en EE.UU., donde hablará en birmano en una intervención en el Memorial Coliseum.

Suu Kyi viajará también a Los Ángeles y San Francisco (California), donde cerrará su tercera visita al extranjero desde su elección al Parlamento, tras la que hizo en mayo a Tailandia y su gira europea en junio por Suiza, Noruega, Reino Unido, Irlanda y Francia.