Esperanza Aguirre, presidenta regional de Madrid, una de las dirigentes más importantes del Partido Popular, en el gobierno, anunció el lunes sorpresivamente su renuncia por motivos personales, entre ellos el cáncer que padeció el año pasado.

Con lágrimas en los ojos, Aguirre, de 60 años, dijo en rueda de prensa que se retira de la política activa a falta de tres años para agotar la legislatura y provocó un pequeño terremoto a nivel local en un momento muy delicado para España y el gobierno del Partido Popular.

Entre las razones de su adiós, mencionó el cáncer de pecho del que fue diagnosticada en 2011 y del que dijo estar "presuntamente curada".

"Tengo la certeza de que para un político es esencial elegir el momento y la forma de su retirada y yo he llegado a la conclusión de que este era el mejor momento", dijo Aguirre visiblemente emocionada. "Ahora ha llegado el momento de vivir más cerca de los míos y dedicarme a mis nietos, a mis hijos, a mi marido, a mi madre y a mis siete hermanos".

Aguirre se dio a conocer en la política española como ministra de Educación en el primer gobierno de José María Aznar (1996-2000). Entre 1999 y 2002 fue presidenta del Senado y en 2003 ganó las elecciones en la región de Madrid, convirtiéndose en la primera presidenta autonómica electa de la historia de España.

Aguirre ha gobernado Madrid desde entonces, ganando tres comicios consecutivos con mayoría absoluta, el último de ellos en mayo de 2011. Se definía ideológicamente más liberal que conservadora y no solía morderse la lengua en sus declaraciones, muchas veces polémicas, que le costaron más de un enfrentamiento con sus compañeros de partido, sindicatos y otros colectivos.

El hasta ahora vicepresidente en Madrid Ignacio González asumió la presidencia de la comunidad.