Los gobiernos más influyentes de Medio Oriente tuvieron el lunes en la capital egipcia su primera reunión de alto nivel como parte de un nuevo cuarteto encargado de tratar de poner fin a la guerra civil en Siria, y advirtieron que ninguna solución será sencilla, aunque sí existe una base común entre los más firmes aliados de Damasco y sus opositores en la región.

Fue la primera vez que se reunieron ministros del exterior del llamado Cuartero Islámico para dialogar como parte de una iniciativa lanzada por el nuevo presidente de Egipto Mohamed Morsi.

El cuarteto reúne a tres partidarios de la rebelión — Turquía, Arabia Saudita y Egipto — con Irán, el principal aliado del régimen sirio en la región.

"Nadie debe esperar un plan inmediato de acción en la primera reunión en el que estemos de acuerdo y pueda presentarse a otros", reconoció el canciller turco Ahmet Davutoglu, quien agregó que lo importante fue "apropiarse regionalmente" de la crisis.

Davutoglu hizo las declaraciones en conferencia de prensa junto con sus homónimos de Egipto e Irán después de reunirse en el Ministerio de Exteriores en El Cairo.

El enviado especial de la ONU Lakhdar Ibrahimi visitó Siria el fin de semana, donde se reunió por separado con el presidente Bashar Assad y los ministros.

El canciller egipcio Mohamed Kamel Amr también reconoció que no surgió un plan en el encuentro del lunes, aunque "hubo intercambios al respecto".

Por su parte, el ministro iraní Ali Akbar Salehi reconoció a Egipto por el exitoso resultado de su sublevación popular donde fue derrocado el líder autoritario y ayudó a encender la revuelta en Siria.

"El terreno común entre nosotros es mayor que nuestras diferencias", agregó el canciller iraní. "Es importante encontrar una solución pacífica".

Turquía ha dado refugio a unos 80.000 sirios, ha acusado al país vecino de ejercer "terrorismo de Estado" y permite que los rebeldes usen su territorio como base. Arabia Saudita apoya el derrocamiento de Assad, mientras que Egipto le ha pedido aprender de las lecciones de la Primavera Arabe y dejar la presidencia.

El Cairo también trata de convencer a Teherán de retirar su apoyo a Assad a cambio de ayuda para aliviar el aislamiento regional, dijeron funcionaros egipcios familiarizados con el tema.