No habrá más peleas entre ellos después de que el próximo 8 de diciembre el filipino Manny Pacquiao y el mexicano Juan Manuel Márquez se enfrenten por cuarta vez como profesionales, combate para el que ambos aseguran estar preparados.

Los dos púgiles admitieron hoy, en Los Ángeles, en su primer acto de la gira publicitaria del combate, que fue pactado el pasado viernes en Las Vegas (Nevada), que esta pelea será la revancha final y que están listos con el inicio de los entrenamientos.

Especialmente el veterano Márquez, de 39 años, que ha visto como en las tres peleas anteriores, a pesar de haber realizado su mejor boxeo, dos las perdió en decisiones muy discutidas de los jueces y otra, la primera, fue considerada combate nulo.

Así, las polémicas decisiones de los jueces han dejado a Pacquiao con la ventaja de 2-0-1 en los enfrentamientos que ha tenido ante Márquez, actual monarca del peso súper ligero, versión Organización Mundial de Boxeo (OMB), pero que de nuevo peleará dentro de la categoría del peso welter

"Lo más importante de todo es que será una pelea completa porque ya no hay nada que no sepamos el uno del otro", declaró Márquez en la presentación promocional del combate. "Lo único que nos falta es que las dudas que existen sobre los veredictos queden completamente despejadas".

Márquez reconoció que su gran sueño hubiese sido realizar la pelea en México, en la DF, ante todos los mexicanos, pero el promotor Bob Arum tenía sus propios argumentos que establecieron que la mejor opción era el escenario del MGM Grand Arena, de Las Vegas.

"Las experiencias anteriores de los veredictos no fueron buenos para mí ni para muchos aficionados, pero ahora estoy convencido que aportaré de nuevo mi mejor boxeo para que no quede ninguna duda de quien ganó la pelea", subrayó Márquez. "Es un gran boxeador y todo un reto de nuevo para mí".

Por su parte, el equipo de Pacquiao también es consciente de que tendrá que establecer la mejor estrategia para que el excampeón del mundo esta vez consiga lo que hasta ahora no ha podido, dejar nocáut a Márquez.

"Necesito que esta pelea sea una cosa segura", declaró Pacquiao. "Quiero recuperar y mostrar al viejo Manny Pacquiao, un hambriento en el cuadrilátero".

Pacquiao y su preparador Freddie Roach admitieron que el duelo llega tras la polémica victoria que consiguió en noviembre de 2011, en la que para muchos las tarjetas de los jueces no reflejaron lo que ocurrió sobre el cuadrilátero.

"Esta será una gran pelea porque quiero borrar las dudas en los fanáticos del boxeo", aseguró Pacquiao. "Hay mucha gente preguntándose si realmente gané esa pelea. Pienso que sí lo hice, sin dudas. Él dice que la ganó también, así que hay algo mal ahí".

Márquez tuvo el mismo planteamiento que su rival para reiterar que su deseo de revancha, como perdedor, es mucho mayor.

"¿Por qué otra vez? Porque quiero probar quién es mejor y quiero que el referí me levante la mano", subrayó Márquez. "Trabajaré muy duro para el 8 de diciembre y llegaré a la pelea preparado para volver a ganar porque no me gustó la decisión de los jueces, aunque todos saben lo que pasó en las anteriores".

Márquez no quiso hablar de ningún tipo de estrategia específica, pero estaba convencido de que con una gran preparación el triunfo llegaría.

Pacquiao, de 33 años, tuvo de nuevo palabras de reconocimiento por el gran púgil que es Márquez, del que destacó su clase y su espíritu de lucha permanente sobre el cuadrilátero.

"Respeto a su equipo y por esa realidad voy a entrenar más duro y fuerte que nunca", adelantó Pacquiao. "Quiero que quede en la historia del boxeo la pelea que realice el próximo 8 de diciembre".

Pacquiao reconoció que un triunfo por nocáut sería lo ideal, pero estaría listo --como siempre-- para que la pelea llegase hasta el final de los 12 asaltos y haber sido el mejor.