El recuerdo de su esposa y su hijo ayudó a Jason Puracal a soportar casi dos años de su vida en una abarrotada celda, llena de insectos y con poca agua potable, a las afueras de Managua.

El estadounidense de 35 años, acusado por las autoridades nicaragüenses de usar su negocio de bienes raíces para lavar dinero producto del narcotráfico, dijo el lunes que sufrió asaltos y robos de comida por parte de otros reclusos y que acabó tres veces en un hospital debido a desnutrición.

Su hijo Jabu, hoy de 5 años, fue lo que le mantuvo a flote, dijo.

"Mi hijo es mi vida. Estaba muy preocupado por su desarrollo. Tiene síndrome de Down", dijo Puracal en español durante una entrevista con The Associated Press en Nueva York. "Siempre estaba pensando en él. Necesitaba aguantar hasta poder salir y reunirme con él. Él fue mi esperanza".

Un panel de apelaciones de tres jueces anunció el miércoles que levantó los cargos contra el estadounidense, finalizando así una odisea que para el norteamericano empezó a finales del 2010, cuando fue arrestado.

Puracal dijo que pasó de vivir en la zona paradisíaca de San Juan del Sur, en Nicaragua, a sufrir "una pesadilla" en la cárcel La Modelo, donde asegura que perdió más de 13 kilos.

El estadounidense salió de la cárcel el jueves por la tarde en un automóvil conducido por su abogado.

Puracal, quien en ese momento quedó bajo la custodia de las autoridades migratorias nicaragüenses, pasó la noche en un hotel en Managua. Fue gracias a un acuerdo entre los gobiernos estadounidense y nicaragüense que el ex presidiario logró salir del país el viernes en lugar del lunes, explicó.

Puracal y su abogado condujeron el viernes hasta Tegucigalpa, Honduras, donde se hospedaron en un hotel, y volaron hacia Nueva York el domingo. Esa noche, Puracal pudo reunirse con toda su familia.

"Fue muy abrumador, sigue siendo algo abrumador. Estoy feliz de poder respirar aire fresco, aunque sea aire fresco de Nueva York", dijo Puracal, quien habló de forma calmada y sonriendo de vez en cuando. "Esta es una bendición, estoy muy feliz, y aún siento que es muy surreal".

Las autoridades nicaragüenses lo declararon culpable en agosto de 2011 y en septiembre lo sentenciaron a 22 años de cárcel. Además de lavado de dinero, Puracal fue acusado de ser cómplice del crimen organizado y realizar tráfico de drogas.

El caso atrajo la atención de legisladores estadounidenses y de defensores de los derechos humanos, quienes aseguran que el proceso judicial estuvo repleto de inconsistencias.

La familia de Puracal acudió a varias organizaciones en busca de ayuda y creó el portal de internet www.freejasonp.com para impulsar la campaña por su liberación. El coste de esa lucha ha sido de más de medio millón de dólares, afirma la familia en el portal.

"Soy un hombre libre hoy debido sobre todo a los esfuerzos de mi hermana Janis. Ella hizo lo imposible, trabajó miles de horas como abogada", dijo el estadounidense, quien destacó también que los mensajes de correo electrónico que su familia le mostró, por parte de conocidos y desconocidos, le ayudaron a mantener la esperanza mientras estaba preso.

Su hermana, Janis Puracal, dijo el lunes que dedicó los últimos dos años de su vida a liberar a su hermano y a llevarlo de nuevo junto a su hijo y esposa.

"Mi mundo ha sido caótico", dijo a The Associated Press. "Usamos hasta el último recurso, pero al final, volveríamos a hacer lo mismo de nuevo con tal de verle en casa".

Puracal ha sido deportado y no puede regresar a Nicaragua hasta dentro de dos años. A pesar de que es un hombre libre, el caso no está cerrado, explicó.

"Se trata de un tema legal complicado. Mi abogado está analizando todas las distintas opciones. Realmente todo depende de lo que decida hacer el gobierno nicaragüense a partir de ahora", dijo el estadounidense.

Al preguntarle cuáles son esos complicados temas legales, Puracal refirió preguntas a su abogado. Destacó que por el momento sólo quiere estar con su familia y que planea estudiar desarrollo urbano sostenible en la Universidad de Washington. El abogado defensor Fabbrith Gómez no pudo ser contactado el lunes por la noche.

El jefe de los fiscales de Nicaragua, Javier Morazán, ha dicho que estudiaba el fallo del tribunal de apelaciones para decidir qué medidas tomar.

Según documentos judiciales, la policía dijo que tenía informes que demostraban que Puracal y otros 10 individuos esperaban la llegada de un barco que contenía drogas.

Las autoridades nicaragüenses dijeron que Puracal había comprado granjas en la región con dinero del presunto narcotraficante Manuel Ponce Espinoza. Nunca explicaron cuál era la supuesta relación entre ambos. Ponce ha negado conocer a Puracal, y Puracal ha negado conocer a Ponce y a los otros nueve acusados.

El estadounidense dijo durante su entrevista que desconoce el motivo por el cual agentes de policía "inventaron terribles mentiras sobre mí, sin pruebas de ningún tipo".

"No hay forma de saber...Realmente ya no estoy interesado en pensar en el pasado. Quiero pensar en el futuro", respondió Puracal cuando se le preguntó si cree que su arresto fue por motivos políticos.

El panel de apelaciones nicaragüense declaró que el juez que pronunció la sentencia no examinó cuidadosamente las pruebas ni explicó los motivos para condenar a Puracal y a otros 10 acusados. Asimismo, el tribunal decidió que el juez había violado los derechos de los acusados al no permitir que la defensa presentara pruebas.

Puracal llegó en 2002 a Nicaragua como parte de una misión del Cuerpo de Paz para enseñar el cultivo de hortalizas a campesinos locales y se enamoró del lugar.

El estadounidense nació en Evanston, Illinois, en el seno de una familia de origen indio, y creció en Tacoma; Washington. En 2004 terminó su temporada con el Cuerpo de Paz y decidió quedarse en Nicaragua.

En San Juan del Sur, el estadounidense alquiló una casa de tres habitaciones con un segundo piso que daba al océano. Comenzó a vender casas.

En 2006 conoció a Scarleth Flores. Se casaron y tuvieron a Jabu, quien nació en marzo de 2007. Ese mismo año, Puracal obtuvo una franquicia de bienes raíces Re/Max y abrió su empresa con otros tres norteamericanos.

A finales del 2010, policías enmascarados irrumpieron en su agencia de bienes raíces y le arrestaron.

El abogado del estadounidense denunció ante el Grupo de Trabajo sobre Detenciones Arbitrarias de Naciones Unidas que Puracal no obtuvo un juicio justo, después de haber sido detenido ilegalmente en una redada que no estaba autorizada.

El estadounidense explicó que, al ingresar en la prisión, compartía una sucia celda con entre nueve y 12 presos que actuaban con violencia a menudo y se peleaban entre ellos y los guardas. El arroz y habichuelas que se repartía en la cárcel eran de baja calidad, y el agua potable, escasa. Hace dos meses fue trasladado a otra celda donde estuvo solo, pero recibió cierto tratamiento médico por problemas gastrointestinales y pudo engordar un poco, explicó.

Puracal destacó que, cuando mira al pasado, no se arrepiente de ninguna de las decisiones que tomó, incluida la de trasladarse a vivir a Nicaragua.

"No tengo vergüenza de las decisiones que he tomado en mi vida. Es ilógico decir hoy en día que cambiaría algo del pasado. Tengo un carácter formado debido a las experiencias que viví en el pasado", dijo Puracal. "Estoy feliz con mi vida. Ahora miro hacia adelante".

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Claudia Torrens está en Twitter como: http://www.twitter.com/ClaudiaTorrens