La canciller alemana, Angela Merkel, consideró hoy "relativamente improbable" que el Banco Central Europeo (BCE) pueda empezar a supervisar al sector financiero en enero de 2013, frente al propósito de Bruselas y los deseos de España en esa dirección.

La jefa del Gobierno alemán realizó estas declaraciones en un extenso encuentro con los medios de comunicación, en el que también abogó por que prosigan las reformas en los países de la eurozona en crisis y en el que defendió el plan de compra de bonos soberanos del BCE.

Merkel, reiterando las reticencias planteadas este fin de semana por su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, dudó de las posibilidades reales de poner en práctica la propuesta de la Comisión Europea (CE), que quiere que el supervisor bancario esté a pleno rendimiento a principios de 2013.

Argumentó que es "preciso" cierto nivel de "calidad" en el desempeño de estas funciones de control tendentes a consolidar la unión bancaria en la eurozona y que alcanzarlo requiere tiempo.

A su juicio, la zona euro no puede "decepcionar a los mercados" proponiendo medidas y plazos para salir de la crisis que luego no puede cumplir, algo que ya ha pasado en repetidas ocasiones en el pasado y "ha dañado" la credibilidad de Europa.

La posición alemana a este respecto afecta directamente a las aspiraciones de España porque Madrid sólo podrá recapitalizar directamente a los bancos -sin que el préstamo compute como deuda y déficit- si la autoridad bancaria está operativa.

Según lo acordado en la cumbre europea de junio, el permanente Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) podrá emplearse para inyectar dinero directamente en los bancos, una vez que se haya puesto en funcionamiento la autoridad bancaria común.

Asimismo, Merkel aprovechó su intervención para defender el plan de compra de bonos soberanos anunciado por el BCE, argumentando que las perturbaciones en los mercados de deuda están dañando la política monetaria, competencia del banco central.

La canciller indicó que en la actualidad los mercados de deuda padecen "perturbaciones sistémicas", como reflejan los diferentes tipos de interés que pagan los distintos países de la eurozona por colocar sus bonos soberanos.

La jefa del Gobierno alemán añadió que la competencia del BCE es la política monetaria y que en este ámbito se encuadran sus medidas habituales y sus acciones extraordinarias, como las dos inyecciones de liquidez de diciembre y febrero o este plan de compra de deuda.

En este contexto, la canciller evitó explicar, ante la pregunta de un periodista, dónde se encuentra el límite entre la aplicación de políticas monetarias en manos del BCE y dónde comienza la financiación de estados, algo que no tiene permitido la autoridad monetaria.

Por último, Merkel instó a los países de la eurozona en crisis a seguir adelante con los ajustes y las reformas, a pesar de que estas medidas afecten negativamente al crecimiento en un primer momento.

La canciller reconoció que algunas naciones de la zona euro se encuentran en una "fase" en la que la reducción del déficit está provocando "impulsos negativos para el crecimiento" económico.

Indicó que la eurozona se encuentra en "momentos recesivos", pero se mostró convencida de que el camino para salir de la crisis pasa por la implementación del pacto fiscal, para no repetir los fallos del pasado, y la mejora de la competitividad.

Por eso, Merkel pidió a estos países a que mantengan la hoja de ruta reformista, pese a las consecuencias a corto plazo y a que, de forma paralela, aplique medidas sin coste económico para fomentar el crecimiento y la creación de empleo.

Apuntó que este tipo de medidas están ya dando fruto en algunos países como España y Portugal, donde las exportaciones han repuntado en los últimos meses.

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Juan Palop