La secretaria de Estado de EE.UU., Hillary Clinton, y la canciller de México, Patricia Espinosa, analizarán este martes los avances de la Iniciativa Mérida, en el cuarto encuentro del Grupo de Alto Nivel sobre el programa.

Según informó hoy el Departamento de Estado en un comunicado, Clinton y Espinosa encabezarán las delegaciones de sus respectivos países en una cita sobre el plan de seguridad regional lanzado en 2008.

A ellas se unirán representantes de ambos Gobiernos "comprometidos con asuntos relacionados con la seguridad y la legalidad", entre los que estará probablemente el secretario de Gobernación de México, Alejandro Poiré, que se encuentra en la capital estadounidense.

El encuentro, a puerta cerrada, será el cuarto de una serie de citas destinadas al programa regional, tras los celebrados en Washington en abril de 2011, en México en marzo de 2010 y también en Washington en noviembre de 2008.

El debate se centrará en las cuatro áreas clave que destacaron los mandatarios Barack Obama y Felipe Calderón en sus encuentros de agosto de 2009, mayo de 2010 y marzo de 2011, según el Departamento de Estado.

Esas áreas son el desmantelamiento de la capacidad de los grupos criminales en ambos lados de la frontera, el fortalecimiento de las instituciones que combaten la delincuencia organizada, el desarrollo de una frontera segura para el siglo XXI y el refuerzo de la cohesión social de las comunidades de las dos naciones.

Hasta el momento, la Iniciativa Mérida ha canalizado más de 1.600 millones de dólares de EE.UU. a México, donde la narcoviolencia ha dejado cerca de 70.000 muertos desde 2006, cuando el presidente Calderón llegó al poder y desplegó a las fuerzas armadas a los estados más afectados por los carteles de la droga.

La reunión se producirá en la misma semana en que se espera que el Gobierno de Obama divulgue un informe del Inspector General del Departamento de Justicia sobre la fallida operación "Rápido y Furioso", que permitió el envió ilegal de unas 2.000 armas a México en 2009 y 2010 para identificar a sus destinatarios.

La fallida operación, a cargo de la Oficina para el Control del Alcohol, Tabaco y Armas de Fuego (ATF, por su sigla en inglés), levantó ampollas en la agenda bilateral porque una parte de las armas terminaron en manos de la delincuencia organizada mexicana.