En un llamamiento que podría avivar aún más la furia contra una película antimusulmana, el líder de la milicia libanesa chií Hezbolá instó el lunes a mantener protestas constantes en una inusual aparición pública durante una manifestación a la que asistieron cientos de miles de simpatizantes en Beirut.

Entretanto, las manifestaciones se tornaron violentas en Pakistán, con saldo de un muerto, y frente a una base militar de Estados Unidos en Afganistán y la embajada estadounidense en Indonesia. Las violentas protestas se extienden a Asia después de una semana de disturbios en distintos países musulmanes.

El malestar que rodea a la película de bajo presupuesto que denigra del profeta Mahoma no da señales de mermar casi una semana después de que los primeros manifestantes traspasaron las paredes de la embajada de Estados Unidos en El Cairo y el embajador estadounidense fue asesinado en Libia.

Al menos 10 manifestantes han muerto en los disturbios, y Washington se ha visto obligado a reforzar la seguridad de sus misiones diplomáticas, que se han convertido en blanco de la furia, en varios países.

Temeroso de que Israel intente asesinarlo, Sheik Hassan Nasralá, líder del poderoso grupo libanés Hezbolá, ha sido visto en público en contadas ocasiones desde que su agrupación musulmán chií combatió contra Israel en una guerra de un mes en 2006. Desde entonces, se ha comunicado con sus seguidores y da conferencia de prensa a través de enlaces satelitales.

El lunes, habló durante unos 15 minutos ante una multitud de cientos de miles de simpatizantes, muchos de ellos con cintas verdes y amarillas en su frente — los colores de Hezbolá — en las que se leían las palabras "a tu servicio profeta de Dios".

Funcionarios de la Policía calcularon la multitud en torno a unas 500.000 personas, un índice de participación excepcionalmente alto aún para los estándares de Hezbolá, cuyos mítines normalmente atraen grandes cantidades.

Nasralá, que había aparecido en público por última vez en diciembre de 2011 para conmemorar el día sagrado chií del Ashura, dijo que Estados Unidos debe prohibir la película y retirarla de internet, y llamó a sus seguidores a mantener la presión sobre el mundo para actuar.

"Este es el inicio de una campaña seria que debe continuar en todo el mundo musulmán en defensa del profeta de Dios", dijo ante rugidos de apoyo. "Mientras haya sangre en nosotros, no vamos a guardar silencio sobre los insultos contra nuestro profeta".

Pidió una serie de manifestaciones esta semana para denunciar el video, pero a diferencia de las protestas en otras partes, la del lunes en el sur de Beirut fue pacífica.

Los diplomáticos de la Embajada de Estados Unidos en Beirut comenzaron a destruir material clasificado como medida de seguridad y enviaron a casa temprano a los empleados libaneses en medio de las protestas.

En Washington, un funcionario del Departamento de Estado dijo que no había ninguna amenaza inminente a la fortificada embajada de Beirut, que está a una hora de distancia del lugar de la manifestación más cercana. El funcionario, que habló a condición de guardar el anonimato por no estar autorizado a discutir los procedimientos de seguridad, dijo que la decisión de "reducir los archivos clasificados" era rutinaria y la tomaba el personal de la embajada.

Las manifestaciones de Hezbolá parecían dirigidas a mantener vivo el tema al atraer grandes multitudes, pero el grupo también parecía intentar asegurarse de que no se tornaran violentas.

Para el grupo, la rabia por la película marginal que insulta al profeta Mahoma proporciona una oportunidad de desviar la atención de la crisis en Siria, que ha provocado duras críticas a Hezbolá por su apoyo al presidente Bashar Assad.

La película retrata al profeta Mahoma como un fraude, un mujeriego y un pederasta. Los manifestantes han dirigido su ira contra Washington a pesar de que la película fue producida por particulares y de que funcionarios estadounidenses la han criticado por ofender intencionalmente a los musulmanes.

Las protestas contra la película fueron en gran medida pacíficas en Medio Oriente, pero se tornaron violentas por primera vez en Afganistán el lunes, cuando cientos de personas quemaron coches y lanzaron piedras contra una base militar estadounidense en la capital, Kabul. Muchos en la multitud gritaron "¡Muerte a América!" y "Muerte a aquellas personas que han hecho una película e insultó a nuestro profeta."

Cientos de manifestantes en el noroeste de Pakistán también chocaron con la Policía tras incendiar un club de prensa y un edificio gubernamental, dijo el oficial policial Mukhtar Ahmed. Un manifestante murió cuando la Policía y los intercambiaron disparos, y muchos otros resultaron heridos, informó el Policía Akhtar Hayat.

En Yakarta, numerosos indonesios indignados lanzaron piedras y bombas incendiarias hacia la embajada estadounidense en Yakarta, en los primeros hechos de violencia en el país musulmán más poblado del mundo desde que los disturbios.

También hubo protestas en las ciudades indonesias de Medan y Bandung. Durante el fin de semana, grupos de manifestantes irrumpieron en restaurantes de KFC y McDonald's en la ciudad de Solo.

Máximo líder de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, instó el lunes a Occidente a bloquear la película para demostrar que no son "cómplices" en un "gran crimen", según la televisión estatal iraní.

Ese tipo de apelación subraya las divisiones culturales sobre la película. Funcionarios estadounidenses dicen que no pueden limitar la libertad de expresión y Google Inc. se niega a prohibir el adelanto del filme en YouTube.

El embajador estadounidense en Libia y tres miembros de su personal murieron durante un ataque la semana pasada contra el consulado en la ciudad de Bengasi. Los manifestantes han irrumpido además en los terrenos de las embajadas de Estados Unidos en Túnez, Egipto y Sudán.

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Vogt informó desde Kabul. Los periodistas de The Associated Press Abdula Khan en Timergarah, Pakistán; Adil Jawad en Karachi, Pakistán; Niniek Karmini en Yakarta, Indonesia; y Matthew Lee en Washington contribuyeron con este despacho.