Miles de maestros huelguistas de escuelas públicas en Chicago y simpatizantes abarrotaron el sábado un parque de la ciudad en una bulliciosa exhibición de fuerza mientras autoridades y sindicalistas buscaban un acuerdo que ponga fin a la paralización de clases que ha durado una semana.

Miles de maestros vestidos con camisas rojas, gritaban vivas y diversos lemas, mientras empujaban cochecitos de bebé, jalaban carritos de niños y portaban pancartas. Orador tras orador en el lugar los exhortaban a que se mantuvieran firmes hasta lograr un acuerdo por escrito.

Los oradores dijeron a los maestros que su movimiento de huelga era un símbolo de la esperanza para el magisterio del sector público y para otros sindicatos que han perdido influencia en la nación.

"Tengo mucha confianza en que algo bueno resultara del acuerdo entre ambas partes", expresó Ramses James, maestro de matemáticas de sexto grado. "Creo que éste es un punto de inflexión muy importante en el que numerosas personas han salido a pelear hombro a hombro (con el sindicato de maestros). Esto tiene gran significado", apuntó.

Meses de negociaciones contractuales se redujeron a dos puntos principales: la seguridad del empleo y el rechazo del sindicato a un nuevo proceso de evaluación que según los maestros pondera demasiado en las calificaciones de los exámenes a los estudiantes.

Los dirigentes sindicales anunciaron el viernes un proyecto para un acuerdo y afirmaron que no levantarían la huelga, la primera del sector en 25 años en Chicago. Ambas partes expresaron confianza en que la Cámara de Delegados de casi 800 integrantes pudiera someter el domingo a votación el fin de la medida para que los niños regresen el lunes a las aulas.

En un discurso pronunciado el sábado ante los manifestantes, la presidenta del Sindicato de Maestros de Chicago, Karen Lewis, advirtió que "estamos en huelga" y las clases no se reanudarán hasta que los delegados vean un convenio con el que estén de acuerdo.

El reverendo Jesse Jackson también habló ante la multitud y describió la huelga como una "lucha a favor de la clase trabajadora en todas partes". Señaló que todavía falta mucho para garantizar a todos en la ciudad el acceso igualitario a la enseñanza de calidad, en especial en los vecindarios asolados por la pobreza y la violencia de las pandillas.

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Los periodistas de The Associated Press, Don Babwin, en Chicago; Steve Karnowski, en Minneapolis; Scott Bauer, en Madison, Wisconsin, y Rodrique Ngowi, en Boston, contribuyeron a este despacho.