Al menos 217 personas han muerto y unas 220.000 se han visto afectadas por las lluvias del monzón de este año en Pakistán, informó a Efe una fuente oficial que reconoció que aún existe una situación de emergencia en varios distritos del sur.

De acuerdo con los datos oficiales, las lluvias han causado 217 muertos y 654 heridos, mientras que unas 15.500 viviendas han quedado total o parcialmente destruidas, dijo a Efe el portavoz de la Autoridad Nacional de Gestión de Desastres, Ahmed Kamal.

Según Kamal, en estos momentos hay dos distritos -Nasirabad y Jaffarabad, en la provincia de Baluchistán (sur)- que están "inundados" y en los que la situación es "muy grave", por lo que las autoridades han pedido ayuda a las agencias internacionales.

Distintos medios paquistaníes con presencia en la zona citaban hoy a autoridades locales que afirmaban que unas 600.000 personas se han visto afectadas en esos dos distritos y que casas, vías de comunicación y miles de hectáreas de cultivo han quedado destruidas.

De acuerdo con Kamal, que no confirmó esos datos, la causa de las inundaciones se debe a que muchas tierras en el sur del país están en zonas bajas y el sistema de canalización es muy viejo, por lo que las fuertes lluvias causan inundaciones con facilidad.

"Va a llevar tiempo arreglar la situación", reconoció el portavoz, que añadió que otros cuatro distritos -dos en la sureña Sindh y otros dos en Punyab- también están sufriendo inundaciones.

Las autoridades han requerido un despliegue del Ejército para asistir a las víctimas de las inundaciones, que en muchos casos están viviendo al raso y sufren ya escasez de comida y bebida, por lo que existe temor de brotes de enfermedades.

Pakistán vivió en 2010 las peores inundaciones de su historia tras un monzón extraordinariamente lluvioso que, sumado a un deshielo también especialmente abundante, dio lugar a un caudal fluvial que anegó buena parte del país.

Aquellas inundaciones ocasionaron más de 20 millones de damnificados y cerca de 2.000 muertos, mientras que el año pasado las consecuencias del monzón se cebaron en la agricultura del sur de Pakistán, donde casi el 75% de los cultivos quedó dañado.