Decenas de miles de personas se concentraron hoy en el recorrido que hizo el papa Benedicto XVI desde Harissa, 28 kilómetros al norte de Beirut, hasta la capital, donde va a pronunciar una misa esta mañana.

Las calles de la capital eran una marea blanca y amarilla (los colores del Vaticano) para dar la bienvenida al santo padre, que paseó por las calles de Beirut en papamóvil.

Muchos acudieron pertrechados con banderas vaticanas y libanesas y con carteles que decían "Benedicto XVI, te quiero".

Tras su llegada al muelle de Beirut, el papa se dirigió al escenario montado para esta ocasión para participar en esta misa multitudinaria al aire libre.

Hoy es el último día de la visita de tres días de Joseph Ratzinger al Líbano, la primera a este país en sus siete años de pontificado.