El cierre de la central nuclear francesa de Fessenheim, que según anunció esta semana el presidente de la República, François Hollande, dejará de producir en 2016, costará 4.000 millones de euros incluyendo la indemnización a la eléctrica propietaria, EDF, y la construcción de capacidades de sustitución.

"Le Journal du Dimanche" reveló hoy que Electricité de France (EDF) ha presentado al Gobierno una demanda de indemnización de 2.000 millones de euros para compensar las inversiones que había empezado a realizar en Fessenheim para prolongar su vida activa hasta 2027, así como los márgenes que va a dejar de ingresar durante esos años.

A eso se añaden los varios cientos de millones de euros (EDF tiene una provisión de 300-400 millones de euros por reactor) para el desmantelamiento de esas instalaciones, que están en servicio desde 1977, y sobre todo la construcción de nuevas fuentes de generación de electricidad de reemplazo.

Sustituir los 1.800 megavatios de los dos reactores de la que es la central nuclear más antigua del país costaría 1.500 millones de euros si se tuvieran que construir centrales de gas con una potencia equivalente.

Entre sus promesas electorales, Hollande había prometido el cierre de Fessenheim durante su mandato, que termina en mayo de 2017, y la reducción del peso de la energía nuclear en la producción eléctrica del 75 % en la actualidad al 50 % en el horizonte de 2025.