Decenas de miles de personas de toda España protestaron el sábado en Madrid contra las duras medidas de austeridad adoptadas por el gobierno en su intento por impedir el derrumbe financiero del país.

Grandes movilizaciones contra la austeridad también tuvieron lugar en el vecino Portugal. En Lisboa, los manifestantes lanzaron tomates y petardos contra la oficina del Fondo Monetario Internacional en Portugal. La policía arrestó a dos inconformes aunque las manifestaciones fueron pacíficas en lo general.

España está inmersa en una nueva recesión y el desempleo alcanza casi 25%. El gobierno conservador del presidente del gobierno Mariano Rajoy ha impulsado reducciones punzantes al gasto y elevado los impuestos en un intento por reducir el déficit fiscal y tranquilizar tanto a inversionistas como funcionarios de la zona euro de 17 naciones.

Los manifestantes en Madrid portaban pancartas que decían "¡Adelante! Están arruinando al país y tenemos que detenerlos".

La política del gobierno está causando demasiado dolor, dijo el secretario general de la UGT, Ignacio Fernández Toxo, y consideró una mentira que no haya otra forma de reactivar la economía.

La situación parece encaminada a empeorar en las próximas semanas. El viernes, durante la reunión de ministros de finanzas de la zona euro en Chipre, España anunció que presentará a fines de mes un nuevo plan de reformas económicas. Esta medida aumenta la expectativa de que España pueda verse obligada a solicitar en breve asistencia financiera.

El plan de reforma económica será anunciado el 27 de septiembre. Diversos sectores prevén que con el mismo, España aprovechará el nuevo el programa del Banco Central Europeo tendente a la compra de bonos gubernamentales.

Poco antes del inicio de la marcha del sábado, los autobuses que transportaban a los manifestantes bloquearon diversos caminos en la capital española.

Los principales organizadores de las protestas fueron la Cumbre Social, un conjunto de más de 150 organizaciones activistas, así como los sindicatos Comisiones Obreras (CC.00.) y Unión General de Trabajadores (UGT).

La oficina regional del Ministerio del Interior dijo que había previsto que más de medio millón de personas se reunirían en una plaza en el centro de Madrid, aunque después señaló que 65.000 asistieron a los discursos que pronunciaron los dirigentes de las protestas.

Toxo se pronunció a favor de que los planes de austeridad y rescate financiero del gobierno sean sometidos a referendo. Las medidas económicas adoptadas son muy distintas a los compromisos electorales del gobernante Partido Popular, de que los españoles deberían tener el derecho a expresarse sobre las mismas, agregó.

Rajoy, que llegó al poder con una amplia mayoría en las elecciones de noviembre, había dicho que no tenía planes de aumentar los impuestos.

La marcha de Madrid se lleva a cabo cuatro días después de otra concentración antigubernamental en Barcelona, donde según la policía participaron 1,5 millones de manifestantes.

"Nos han recortado la paga. No tenemos el entrenamiento contra los incendios ni el equipo que necesitamos. Hay más estudiantes y menos maestros en las clases de nuestros hijos, y el acceso a los servicios de salud también está siendo reducido", dijo el bombero Carlos Melgaves, que desfilaba con un grupo de unos 50 compañeros. "No podemos aguantar más".

El ministro de Economía de España, Luis de Guindos, dijo el sábado en Chipre que el gobierno español se encuentra consciente de que está pidiendo a la ciudadanía hacer sacrificios.

El gobierno español aceptó un crédito de 100.000 millones de euros (127.000 millones de dólares) para rescatar a los bancos debido al estallido de la burbuja de los sectores inmobiliario y de la construcción. En consecuencia España ha tenido que pagar intereses insostenibles por sus bonos soberanos ante el temor de los mercados de que no pueda pagar sus obligaciones.

La expectativa generalizada es que España solicitará al Banco Central Europeo que le compre deuda soberana, pero las condiciones para esa operación dependerán de las negociaciones en marcha.

En Portugal, otro plan de medidas de austeridad que anunció el gobierno podría derivar en movilizaciones de protesta similares a las escenificadas en Grecia en los últimos dos años.

Más de 50.000 personas dijeron en Facebook que asistirían a la protesta principal en Lisboa y los organizadores convocaron manifestaciones menores en otras 40 ciudades portuguesas.

La semana pasada, el primer ministro portugués Pedro Passos Coelho anunció un aumento de la aportación de los trabajadores al seguro social de 11 a 18% del salario mensual de éstos. Esta aportación equivale a un salario mensual neto.

___

Los periodistas de The Associated Press, Barry Hatton y Yesica Fisch, en Lisboa, Portugal, así como Alan Clendenning, en Madrid, contribuyeron a este despacho.