La Unión Europea encara semanas de difíciles negociaciones para llegar a un acuerdo en torno a un nuevo supervisor bancario en la región, después de que surgieron divisiones el sábado en torno al alcance del nuevo organismo en una reunión de ministros de Hacienda del bloque.

El diseño de la nueva institución supervisora es considerado ampliamente como la pieza clave para consolidar el sistema financiero y poner fin a tres años de grave crisis causada por la deuda soberana.

En el segundo día de encuentros en la capital chipriota, los ministros de Hacienda de las 27 naciones de la UE estudiaron las propuestas anunciadas a principios de semana por la Comisión Europea, el brazo ejecutivo del bloque.

La Comisión quiere que el Banco Central Europeo reciba el papel de supervisor y se le concedan nuevos y amplios poderes, desde la capacidad de otorgar y retirar licencias bancarias a tener autoridad suficiente para investigar y multar a los bancos que incumplan las normas.

Muchos observadores y políticos europeos han solicitado una "unión bancaria" — un reglamento común para todos los bancos de la región_, a fin de consolidar las finanzas de la UE y solucionar la crisis de la deuda soberana que está afectando seriamente a los 17 países de la eurozona.

La creación de un único organismo supervisor bancario es una parte importante de este plan y debe ser adoptado antes de que puedan ser consideradas otras medidas. Entre ellas figura un sistema europeo que asegure todos los depósitos en los bancos, un método único para liquidar los bancos en bancarrota, y permitir al fondo europeo de rescate que ayude directamente a los bancos en apuros en lugar de prestar dinero únicamente a los gobiernos.

"No será posible", dijo el ministro de Hacienda alemán, Wolfgang Schaeuble. Alemania sólo quiere que el BCE controle a los bancos más importantes, pero la propuesta de la comisión indica que los 6.000 que operan en la eurozona deberían ser vigilados.

Michel Barnier, comisionado del Mercado Interno Europeo y quien redactó las propuestas, reconoció que el calendario para su adopción es "apretado y ambicioso", aunque es "realista" y "necesario".

El ministro de Hacienda de Chipre Vassos Shiarly, que preside las negociaciones, dijo que el compromiso de la presidencia chipriota de la UE de tenerlo listo antes de que venza el plazo a fin de año sigue en pie "y lo respetaremos".

Por su parte, el ministro sueco de Hacienda, Anders Borg, dijo estar preocupado de que los países de la eurozona puedan imponerse a Suecia y otras naciones que no pertenecen a la moneda común, como Gran Bretaña, en temas más amplios como el de exigir nuevos requisitos de capital a todos los bancos de la UE.

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Menelaos Hadjicostis y Nicholas Paphitis contribuyeron a este despacho.