Los ministros de Economía de la UE analizan hoy por primera vez la propuesta de la Comisión Europea para crear un supervisor bancario único para la eurozona, después de que el viernes evaluaran el plan de compra de deuda y la situación de España, que anunció un plan nacional de reformas en el Eurogrupo.

El comisario europeo de Mercado Interior, Michael Barnier, se mostró el viernes confiado respecto a que se logre antes del fin del mes de diciembre un acuerdo para la puesta en marcha del supervisor e insistió en que el calendario es "difícil" pero "posible".

La propuesta de la Comisión Europea, que concede al Banco Central Europeo (BCE) prácticamente todos los poderes para supervisar a los 6.000 bancos de la eurozona, se ha topado con la resistencia de Alemania y Reino Unido ha advertido de que velará por que la unión bancaria respete la integridad del mercado único de la UE.

En la agenda del llamado Ecofin figura también la iniciativa que presentó el pasado 19 de marzo el Ejecutivo comunitario para regular la "banca en la sombra", entidades que ofrecen servicios similares a los de la banca pero que actúan al margen de la regulación y mueven en Europa casi 22 billones de euros.

Pese a la importancia de esta agenda para la generar estabilidad en los mercados financieros, todos los ojos estarán puestos sobre el plan nacional de reformas que anunció el ministro de Economía, Luis de Guindos, ante sus socios de la eurozona, y en un eventual programa de ayuda para la compra de deuda.

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, explicó el viernes tras el Consejo de Ministros que el plan tendrá como elementos básicos la lucha contra el fraude fiscal y la liberalización de algunos sectores para fomentar la competitividad.

En un momento en el que toda la atención se dirige a una eventual solicitud del Gobierno español de un plan de compra de deuda y en las "estrictas condiciones" a las que el presidente del BCE, Mario Draghi, ha supeditado esa intervención, De Guindos rechazó que el plan de reformas tenga que ver con un hipotético programa de ayuda.

"No, no hay ninguna relación", afirmó tras la reunión del Eurogrupo, al tiempo que indicó que "absolutamente nadie" ha pedido a España que solicite un programa.

De Guindos, que tuvo que abandonar momentáneamente la reunión del Eurogrupo al sentirse indispuesto debido a una gripe, rechazó que esas reformas allanen el camino para cumplir las "estrictas" condiciones de Draghi, al asegurar que "eso tampoco es la misión".

Pese a las declaraciones del ministro negando cualquier tipo de presión, tras la primera sesión del Ecofin el viernes, el representante alemán del comité ejecutivo del BCE, Jörg Asmussen, afirmó que los gobiernos no deben esperar a tomar decisiones "sólo porque los mercados hayan sido relativamente benévolos la semana pasada", debido al impacto que el anuncio del plan de compra de deuda ha tenido en algunas primas de riesgo como la española.

El vicepresidente económico de la Comisión Europea, Olli Rehn, insistió en que "no hay ninguna solicitud" por parte de España y que "el marco de condicionalidad está bien definido y conocido, tanto con respecto al Fondo Europeo de Estabilidad Financiera (FEEF) como al BCE".