La tensión en los alrededores de la explotación de platino de Marikana, en el noreste de Sudáfrica, donde miles de mineros están en huelga desde hace más de un mes, se intensificó hoy después de que la Policía llevara a cabo anoche una operación para desarmar a los trabajadores.

Según la edición digital del diario local City Press, las fuerzas de seguridad, que confiscaron numerosos machetes y otras armas blancas a primera hora de hoy, dispararon balas de goma contra unos mineros en huelga que se agruparon después de que se les confiscaran las armas.

La Policía, que registró, entre otros, el hostal de Karee de Marikana, donde residen cientos de mineros, requisó una gran cantidad de armas y arrestó a 5 personas, informó la agencia de noticias sudafricana Sapa.

Según el portavoz de la Policía, Thulani Ngubane, se desconoce el número exacto de machetes y porras que han sido confiscados, pero detalló que se han cargado varios camiones con estas armas.

Señaló además que otras 7 personas fueron arrestadas ayer por reunirse de forma ilegal.

Los trabajadores de la explotación de platino de Marikana, propiedad de la empresa británica Lonmin, iniciaron una huelga hace más de un mes para pedir un aumento de su salario hasta los 12.500 rand (unos 1.200 euros), tres veces más que su actual paga.

Los mineros se niegan a volver a sus puestos hasta que la compañía no garantice esta subida, a pesar de que los sindicatos firmaron un "acuerdo de paz" con la empresa hace poco más de una semana.

La huelga de los mineros de Marikana se hizo mundialmente conocida el pasado 16 de agosto cuando miembros de la Policía de Sudáfrica acribillaron a un grupo de trabajadores armados con palos y machetes y murieron 34 de ellos.

Otras 10 personas ya habían muerto con anterioridad durante el desarrollo de la huelga.