La filial del al-Qaida en Yemen elogió el sábado el asesinato del embajador de Estados Unidos en Libia y exhortó a efectuar más ataques para expulsar las embajadas estadounidenses de las naciones musulmanas.

El comunicado difundido en internet sugiere que al-Qaida trata de aprovechar la ola de airadas protestas en el mundo musulmán por una película producida en Estados Unidos que denigra al profeta Mahoma.

En una medida para tratar de contener la inestabilidad, el máximo líder religioso en Arabia Saudí dijo que los musulmanes no deben ser "arrastrados por la furia" hacia la violencia, e insinuó que la película no podría dañar verdaderamente al islam.

Hasta ahora, no ha habido evidencias de que al-Qaida haya desempeñado un papel directo en las protestas, que esta semana provocaron una ola de ataques contra misiones diplomáticas estadounidenses y de otros países occidentales.

La inconformidad fue azuzada principalmente por islamistas ultraconservadores, pero las autoridades estadounidenses y libias investigan si las protestas fueron una fachada para que milicianos atacaran el consulado de Estados Unidos en la ciudad libia de Bengasi y mataran al embajador Chris Stevens y otros tres norteamericanos el martes.

Al-Qaida en la Península Arábiga, como se denomina el grupo en Yemen, dijo que el homicidio de Stevens era "el mejor ejemplo" para los próximos ataques a embajadas.

"Lo que ha ocurrido es un gran acontecimiento, y estos esfuerzos deberían conducir a un objetivo, el de expulsar a las embajadas de Estados Unidos de las tierras de los musulmanes", dijo el grupo. Instó a que continúen las protestas en naciones musulmanas "para incinerar esas embajadas".

En otra declaración, el grupo sostuvo que quienes atacaron el consulado en Libia actuaron en parte indignados por la muerte de Abu Yahya al-Libi, lugarteniente de al-Qaida, en un ataque estadounidense.

"El asesinato de al-Libi sólo aumentó el entusiasmo y determinación del pueblo libio de vengarse de quienes se mofan de nuestra religión y nuestro mensajero, de modo que irrumpieron en el consulado estadounidense y mataron a su embajador, y por eso son recompensados por Dios, en nombre del islam, con la mejor recompensa", agregó el grupo el viernes.

Por otra parte, la policía egipcia despejó el sábado a manifestantes con los que se enfrentaba desde hace cuatro días cerca de la embajada de Estados Unidos, al tiempo que la mayoría de las ciudades del mundo musulmán estaban en calma tras la ola de indignación por la película antiislámica, titulada "La inocencia de los musulmanes".

Las fuerzas de seguridad erigieron un muro de concreto que bloqueó la calle principal camino a la embajada en El Cairo después de dispersar a varios centenares de jóvenes que trataban de llegar al edificio. También despejaron la plaza Tahrir donde se efectuaron las protestas.

Los musulmanes indignados por la película tomaron las calles el viernes en más de 20 países desde Medio Oriente hasta Asia. En la mayoría de las naciones las protestas fueron pacíficas aunque vehementes.

Pero se produjeron choques mortales en varios sitios. Los manifestantes en Sudán y Túnez intentaron entrar a embajadas occidentales, un restaurante estadounidense de comida rápida fue incendiado en el Líbano, y los efectivos internacionales de mantenimiento de la paz fueron atacados en el Sinaí.

El único informe de violencia el sábado vinculado con la película controversial ocurrió en Sydney, Australia, donde la policía antimotines chocó con unos 200 manifestantes frente al consulado de Estados Unidos.

La cadena de television Ten mostró a un agente que yacía inconsciente mientras la turba arrojaba botellas y otros proyectiles. La policía usó gas pimienta para contener a los manifestantes, que gritaban "¡Obama, Obama, amamos a Osama!" y sostenían carteles que decían "Decapiten a todos los que insulten al profeta".

Seis policías resultaron heridos y dos manifestantes fueron tratados por mordeduras de perros policiales, dijeron fuentes policiales en una declaración.