Un ciudadano estadounidense que ganó una apelación tras permanecer preso en Nicaragua durante casi dos años por cargos de lavado de dinero ha abandonado el país, tras su excarcelación, informó el viernes uno de sus representantes.

Con la salida de Jason Puracal de Nicaragua, se cerraría un caso que a juicio de legisladores y defensores de los derechos humanos en Estados Unidos constituyó un proceso injusto.

Puracal salió de Nicaragua, pero su familia no dará por el momento información alguna sobre cómo abandonó la nación centroamericana o dónde se encuentra, dijo Brad Chase, vocero de la David House Agency, una organización que ha ayudado a los familiares.

El estadounidense de 35 años salió de la cárcel el jueves por la tarde encogido en el asiento posterior de un automóvil conducido por su abogado, y no habló con los periodistas que lo aguardaban afuera.

En agosto de 2011 se le declaró culpable y en septiembre se le sentenció a 22 años de cárcel. El caso atrajo la atención de legisladores estadounidenses y de defensores de los derechos humanos, quienes consideraron que el proceso judicial estuvo repleto de inconsistencias.

Fabbrith Gómez, su abogado, detuvo el automóvil por un momento y dijo que su defendido necesitaba descansar y que no hablaría con la prensa.

El viernes por la mañana, la defensa de Puracal informó que las autoridades nicaragüenses no lo dejaban abandonar el país. Sin embargo, la directora nicaragüense de inmigración, María Antonieta Novoa, dijo que no estaba al tanto de ninguna acción del gobierno para mantener al individuo en Nicaragua.

Janis Puracal, hermana del estadounidense, dijo que entonces que la familia aguardaba ansiosamente la liberación para que pudiera regresar a Estados Unidos.

"La pelea no habrá terminado hasta que Jason salga de la prisión y venga a Estados Unidos", dijo su hermana por teléfono antes de la liberación.

Un panel de apelaciones de tres jueces levantó los cargos contra Jason Puracal en una decisión anunciada el miércoles.

El jefe de los fiscales de Nicaragua, Javier Morazán, había dicho que estudiaba el fallo del tribunal de apelaciones para decidir qué medidas tomar.

El panel de apelaciones falló que el juez que pronunció la sentencia no examinó cuidadosamente las pruebas ni explicó los motivos para condenar a Puracal y otros diez acusados. Asimismo, el tribunal decidió que el juez había violado los derechos de los acusados al no permitir que la defensa presentara pruebas.

El caso suscitó el escrutinio de legisladores estadounidenses y defensores de los derechos humanos que consideraron irregular el proceso judicial.