El desierto blanco de la Antártida se cruza con el concurrido centro neurálgico de Buenos Aires y la húmeda selva del norte argentino en la muestra sobre la identidad nacional argentina que exhibe el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA), con la fotógrafa argentina Sara Facio como protagonista.

Las casi 150 obras expuestas forman parte de la colección Rabobank, donada por este banco holandés al MNBA y con la que el museo porteño amplía el fondo fotográfico iniciado en 1995 por Facio con la entrega de medio centenar de imágenes de fotógrafos de fama mundial, como el húngaro André Kertész o el brasileño Sebastiao Salgado.

A través de las fotografías de los 57 artistas argentinos seleccionados, el espectador se sumerge en el último siglo de historia del país austral en un recorrido "que admite múltiples lecturas", explicó a Efe el comisario de la exposición, Facundo de Zuviría.

"Todas las fotos hablan de la Argentina, pero no pretendemos tener un relato completo, que sería infinito, sino una serie de miradas que conforman una mirada parcial, pero válida", añadió De Zuviría, quien también participa en la exhibición como fotógrafo.

Un itinerario cronológico empezaría con las Cataratas del Iguazú captadas por la cámara de Gastón Bourquin en 1920 y la serie sobre oficios creada por Fernando Paillet entre 1922 y 1923 y concluiría solo un año atrás, con fotografías tan recientes e impactantes como la madre de 11 años con su bebé en brazos retratada por Alfredo Srur en la triple frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay.

Una clasificación temática incluiría paisajes, abstracciones, naturalezas y retratos, entre los que destacan tres archiconocidos de Facio, los que tomó a los escritores argentinos Julio Cortázar, Jorge Luis Borges y María Elena Walsh.

"El criterio fue que todas las obras tenían que ser fotografías directas, sin manipular. Queríamos que lo importante fuera la mirada del fotógrafo, antes que lo conceptual", señaló De Zuviría, quien creó la colección Rabobank junto a la crítica holandesa de fotografía Marjan Groothuis.

Aún así, el comisario admitió que tuvieron que "correr un poco la frontera" de la colección, para dar cabida a uno de los proyectos que considera más importantes, las 24 piezas de Res que forman "No entregar Carhué al huinca" (no entregar la capital al blanco).

La serie incluye una letra suspendida en el aire de cada toma directa de los paisajes en los que se llevó a cabo la Conquista del Desierto (1879-1888), la campaña militar que realizó Argentina contra los pueblos mapuche y tehuelche para arrebatarles el control de las regiones sureñas de la Pampa y la Patagonia.

Si Res ocupa el "extremo más conceptual" de la colección, el más poético debería cederse a Martín Brodsky y su fotografía "Correspondencia visual con Vasconcellos", una de las pocas en color de la muestra.

Las imágenes exhibidas muestran el contraste entre las llanuras pampeanas y la capital argentina que documentaron los maestros Horacio Coppola y Sameer Makarius.

Se asoman también a momentos clave de la historia, como la expectación que provocó en Buenos Aires la llegada del hidroavión español Plus Ultra en 1926, inmortalizada por Juan di Sandro, o el reguero de muertes que causó el fuerte terremoto de 1944, plasmado en una terrible fotografía del mismo autor en que se ven cadáveres amontonados unos sobre otros.

En un pasado más reciente, "Verano porteño. 21 de diciembre de 2001" muestra la partida de un transatlántico de lujo de Buenos Aires y sintetiza el abandono que sintió gran parte del país el día en que se derrumbó el gobierno de Fernando de la Rúa en mitad de un fuerte estallido social por la crisis económica.

La crisis inspiró también la serie "Siesta" de De Zuviría, formada por negocios en la bancarrota con las persianas echadas, que su autor describe como "una metáfora de lo que ocurrió con Argentina, porque no era una caída definitiva, sino temporal, una siesta".

El país ha cambiado radicalmente desde entonces, pero si hay una imagen que tanto hace un siglo como ahora podía representar la idiosincrasia argentina es quizás el bodegón de Grete Stern, "Pan y mate".

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Mar Centenera