Casi de forma espontanea la gente se fue dando cita en diferentes ciudades de la Republica Argentina, protestando sin ningún tipo de banderías políticas, contra el gobierno del la presidenta Cristina Fernandez de Kirchner.

Buenos Aires y otras ciudades de Argentina fueron centro el jueves de protestas multitudinarias contra una eventual reforma de la Constitución que habilite un tercer mandato de la presidenta Cristina Fernández, y también por la falta de respuestas de su gobierno a la creciente ola de inseguridad y la inflación.

La manifestación, convocada a través de redes sociales y correos electrónicos por grupos que se definen como opositores al gobierno pero que no se identifican con ningún partido político, tuvo su centro en la Plaza de Mayo, frente a la Casa de Gobierno. Hacia allí confluyeron a pie varios miles de ciudadanos golpeando cacerolas, provenientes de distintos barrios de la capital argentina.

Bajo consignas como "no dejemos que este gobierno siga avanzando, marcha por la libertad y la defensa de la constitución nacional", las protestas también se repitieron en otros centros urbanos del país como Córdoba, Rosario, La Plata, Mar del Plata y Bariloche.

En lo que va del año hubo varios "cacerolazos" contra el gobierno, principalmente en la capital, pero la protesta de este jueves fue la más numerosa hasta el momento.

"Yo nerviosa no me voy a poner ni me van a poner", dijo Fernández al encabezar un acto en la provincia de San Juan, 1.265 kilómetros al oeste de Buenos Aires, en simultáneo al inicio de las protestas. La gobernante no hizo mención explícita a la convocatoria en su contra.

Los manifestantes golpearon cacerolas, agitaron banderas argentinas e hicieron sonar las bocinas de automóviles para manifestar su descontento contra la gestión de Fernández, reelegida hace casi un año con el 54% de los votos, pero que en los últimos meses ha perdido popularidad, especialmente entre los sectores medios, a causa de las restricciones a la compra de dólares para viajar y ahorrar, y a los escándalos de corrupción que involucran a altos funcionarios.

El dólar es el refugio preferido de los argentinos para mantener el poder adquisitivo de sus ingresos con una inflación anual del 25%, según mediciones privadas, pues para el gobierno la cifra es considerablemente menor.

"Cristina, el voto no da impunidad a la estafa moral ni al vaciamiento económico", decía una pancarta gigante de color rojo, con letras blancas y dos banderas argentinas grabadas que sostenía un grupo de jóvenes en la Plaza de Mayo.

La inseguridad, la inflación y el llamado cepo al dólar figuran entre las mayores preocupaciones de la población en una encuesta nacional difundida días atrás por la consultora privada Management & Fit.

En este contexto, líderes opositores denunciaron que el oficialismo buscará en el Congreso una reforma de la Constitución que permita a Fernández postularse a un tercer período. Si bien algunos dirigentes oficialistas se han manifestado a favor de esta idea, la gobernante no ha dado señales concretas en ese sentido.

"La Constitución no se toca", escribió a mano una mujer en una hoja blanca que agitaba frente a las cámaras de televisión.

"Oh le le, oh la la, si este no es pueblo, el pueblo donde está" y "ya lo ve, ya lo ve, es para Cristina que lo mira por TV", gritaban los manifestantes.

"Espero que la Presidenta entienda este mensaje de muchos argentinos que piden ser escuchados", escribió en Twitter el alcalde de Buenos Aires, Mauricio Macri, uno de los más férreos opositores al gobierno kirchnerista.

El descontento también apuntó contra la falta de respuestas por la ola de inseguridad que padecen a diario los ciudadanos.

Fuente AP

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