El primer ministro de Portugal, el conservador Pedro Passos Coelho, se mantuvo firme en sus últimas medidas de austeridad pese al aluvión de críticas surgidas por todo el país, incluidos los empresarios y figuras de su propio partido.

En una entrevista de más de una hora a la televisión pública RTP, el gobernante luso rehusó varias veces la posibilidad de dar marcha atrás al fuerte aumento, que entrará en vigor en 2013, de los pagos a la seguridad social de los trabajadores, que servirán para reducir las que se aplican a las empresas.

El líder conservador, que ganó las elecciones anticipadas de mayo de 2011 una semanas después de que Portugal pidiera el rescate financiero, consideró esa medida necesaria para cumplir los compromisos internacionales del país y solo aceptó la posibilidad de dialogar para suavizar sus efectos en los salarios más bajos.

Además reconoció que no puede garantizar que no haya más impuestos y recortes.

"Las medidas que acordamos con la troika son necesarias para que Portugal pueda cumplir su programa", justificó el gobernante en referencia a los compromisos con la UE y el Fondo Monetario Internacional (FMI) vinculado al rescate luso, de 78.000 millones de euros.

"Nunca permitiría que Portugal arroje por la ventana todo lo que ya ha conseguido", subrayó el primer ministro al considerar que sus ultimas medidas, que incluyen otros recortes e impuestos, son imprescindibles para cumplir las metas de reducción del déficit fiscal y evitar otra negociación con la troika.

Aunque ya ha sufrido varias manifestaciones y huelgas así como constantes críticas de la izquierda y los sindicatos, Passos Coelho ha levantado una ola de indignación nacional de una intensidad no vista hasta ahora con sus últimas medidas.

El aumento de la aportación de los trabajadores a la seguridad social, que pasará en 2013 del 11 al 18 %, para bajar el que corresponde a las empresas desde el 23,5 al 18 %, ha sido censurado incluso por la patronal y destacadas figuras del centro-derecha que gobierna Portugal.

El Partido Socialista, principal de la oposición tras su derrota electoral de 2011, rompió hoy el tácito consenso en torno a las medidas exigidas por el rescate y anunció que rechazará los presupuestos del Estado y presentará una moción de censura si el Ejecutivo no las retira.

Ante los rumores de discrepancias internas también con los democristianos, cuyo apoyo da a Passos Coelho mayoría absoluta parlamentaria y le pone a salvo de las amenazas de la izquierda, el primer ministro aseguro hoy que sus aliados aceptaron las polémicas medidas y se mostró confiado en que las apoyarán en el parlamento.

Si no lo hicieran, advirtió, "sería una tragedia para Portugal".

La entrevista de Passos Coelho se realizó en la sede de su residencia oficial mientras decenas de manifestantes protestaban ante sus puertas, en una muestra del descontento popular que han generado las últimas medidas de austeridad.

Los sindicatos estudian la convocatoria de una tercera huelga general contra el Gobierno y ya han anunciado una "jornada de lucha" el próximo día 29 de este mes.

Ante la ola de críticas, Passos Coelho acusó a la oposición socialista de "exceso de agresividad" y criticó que no respalden las medidas necesarias para cumplir el rescate que ellos negociaron.

También se defendió de los empresarios y les sugirió que bajen los precios si creen que la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores va a perjudicar sus ventas.