La Feria Internacional del Vino de Miami (Florida), que inició hoy su undécima edición como una cita clave para profesionales del sector en EE.UU., mantiene su seña de identidad de independencia con el protagonismo de bodegas españolas, argentinas, italianas y francesas.

Concurren este año a la Feria, que tiene lugar en el Centro de Convenciones de Miami Beach, más de 200 bodegas procedentes de 16 países, con un total de 1.200 marcas y la "presencia muy fuerte" de bodegas procedentes de los citados países, así como de Portugal y Rumanía, ambas con representación institucional.

Así lo señaló a Efe el español David Bernad, director de esta cita, que registra "sorprendentemente" una muy escasa presencia de bodegas procedentes de Chile, quizá debido a que "llevan dos años con un bajón importante en ventas".

Pese a que Chile "sigue siendo un monstruo en la exportación de vino a EE.UU., está perdiendo cuota de mercado" en beneficio sobre todo de Argentina, que "duplica este año su presencia" en la feria y "supera por primera vez" a los primeros en ventas.

Bernad puso en valor el papel de la feria como plataforma independiente que posibilita el encuentro de bodegas con distribuidores y compradores, tanto nacionales como foráneos.

Todo esto en una industria, la vinícola en EEUU, donde, aseguró, el mercado está "muy controlado por las grandes distribuidoras y las grandes marcas, que son responsables del 92 % de las ventas" en este país.

"Los principales 15 importadores y distribuidores del país controlan el 92 %" del mercado estadounidense del vino, una situación casi de oligopolio que "limita hasta cierto punto el crecimiento de la feria", aunque el 8 % que resta de mercado, precisó, es "extremadamente importante".

No obstante, "hoy por hoy, esta feria es el principal vehículo que existe para bodegas que están buscando distribución en EE.UU.", aseveró Bernad, quien avanzó las "posibilidades de asociación con otras empresas" para potenciar aún más esta cita anual.

Lamentó, sin embargo, la casi nula presencia de bodegas hispanoamericanas, salvo las argentinas, y puso de relieve la participación portuguesa en esta edición, a la que concurre con 13 bodegas que ocupan un espacio expositivo de más de cien metros cuadrados.

Apuntó a Efe datos muy reveladores, como la "subida espectacular de España (con la presencia en la cita de 40 bodegas) e Italia" en ventas y volumen de exportación a EE.UU., además de Francia, esta última con un "crecimiento del 20 % en 2011 en volumen" de exportación a este país.

"Francia por primera vez en muchos años ha pegado un subidón", explicó, mientras España creció en 2011 un 41 % en volumen y un 16 % en valor, respecto de 2010.

A la cabeza se sitúa Italia, con 1.500 millones de dólares, seguida de Francia (1.300 millones) y, muy por detrás, Australia, con 550 millones de dólares facturados.

Por volumen de exportación, Italia ocupa también el primer lugar, con 290 millones de litros y una cuota de mercado del 30 % en volumen, seguido de Australia, y a continuación casi un triple empate entre Chile, Argentina y Francia, con algo más de cien millones de litros cada uno de los tres países.

España ocupa el sexto lugar en volumen de exportación de vino a EE.UU., con 75 millones de litros, una cifra nada desdeñable, afirmó Bernad.

El programa de la feria, que concluye el próximo domingo y a la que se espera que asistan unos 5.000 profesionales del sector, incluye catas comentadas y seminarios como "¿Qué se vende en EE.UU.?", "Exportando vino a EE.UU." y "Últimas tendencias en el mercado minorista del vino".

Si bien el año pasado la feria fue de acceso exclusivo para profesionales del sector, la demanda creciente del público ha hecho que los organizadores permitan la asistencia de público general mañana, sábado, por la tarde, durante tres horas.

Entre las notas curiosas de la feria figura la presencia de un "contingente de productores de ron de Martinica" y la presentación de un vino espumoso de la bodega española Torre Oria que simula en su interior una llamarada de fuego al agitar la botella.