Un informe de la Casa Blanca asegura que los recortes automáticos, que se ejecutarán a comienzos del año próximo si no se acuerda un plan alternativo en el Congreso, serán "destructivos para la seguridad nacional, la inversión y las funciones centrales del Gobierno" estadounidense.

El documento, en el que por ley la Casa Blanca detalla los recortes, alerta de reducciones presupuestarias obligatorias del 9,4 % en defensa y del 8,2 % en otro tipo de gastos discrecionales, así como del 2 % en el programa de sanidad para jubilados y discapacitados, Medicare.

Funcionarios de la Administración estadounidense quisieron dejar claro hoy que la Casa Blanca no apoya esos "recortes indiscriminados" y que si se ejecutan no habrá modo de mitigar aplicando el poder Ejecutivo el efecto de los recortes.

Las mismas fuentes aseguraron que es hora de que el Congreso actúe y apruebe un plan de reducción del déficit que evite que el 2 de enero, como está previsto, se pongan en marcha estos recortes por valor de 1,2 billones de dólares entre 2013 a 2021.

El acuerdo de recortes automáticos fue aprobado por demócratas y republicanos en el Congreso en agosto de 2011 como medio para alcanzar un acuerdo en el aumento del techo de deuda del país y se pensó como medida de presión para que los legisladores consensuaran un nuevo plan fiscal a largo plazo para el país.

"Nunca se pensó que los recortes automáticos se implementarían", indicó un funcionario de la Administración estadounidense hoy al valorar el informe.

Si los legisladores de los dos partidos mayoritarios no se ponen de acuerdo en lo que queda de año, Estados Unidos se enfrenta a un recorte presupuestario indiscriminado que solo en 2013 llegará a los 109.000 millones de dólares.

El obstáculo para que se alcance un acuerdo en el Congreso, donde los republicanos controlan la Cámara de Representantes, sigue siendo la negativa de este partido a que se suban los impuestos a las rentas más altas, mientras que Obama propone que aumente el tipo impositivo para ingresos superiores a los 250.000 dólares anuales.

La Oficina Presupuestaria del Congreso ha advertido de que si no hay consenso y el país se ve forzado a ejecutar esos recortes obligatorios, EE.UU. se verá abocado a una nueva recesión.