A los 16 años Dinorah Judith se casó con el famoso director de cine Juan Orol, de entonces 67 años. El matrimonio no fue mal visto y tampoco tuvo mala suerte, pues ambos siguieron juntos hasta que el cineasta falleció, a los 90 años.

Ese pedazo de su vida y muchas otras aventuras de Orol se presentan en cinta biográfica "El fantástico mundo de Juan Orol", que se estrenó el viernes en México. La actriz mexicana Fernanda Romero interpretó a la inocente y recatada Dinorah.

"Juan era un galán y su debilidad eran las mujeres. Yo fui la última de muchas", dijo Romero en una entrevista telefónica reciente desde Los Angeles, haciendo alusión a su personaje.

Dinorah era bailarina y conoció a Orol por su tío, que empezó a incluirla como actriz en sus películas, hasta que terminó desposándola a mediados de la década de 1960. Para entonces Orol tenía en su haber tres matrimonios, con otras tres actrices de sus películas.

"El hombre era un pícaro, tuvo muchísimas mujeres, el hombre no paraba", dijo Romero.

Además de ser un mujeriego, Orol es conocido por sus numerosas películas de gángsters y rumberas, con errores de continuidad, argumentos inverosímiles y escenas injustificadas, por lo que también se le conoce como "El Rey del Churro", como se le dice a las películas escapistas y malas en México.

"A Dinorah le toca la etapa de Juan cuando Juan es criticado mucho por la gente, la gente no confía en su cine, entonces él entra en esta depresión de inseguridad. Tiene a Dinorah, esa chava que está como apoyo, que lo motiva, le dice: 'Hagamos esto, hagamos esta otra película'. Le tocan realmente los últimos años, las últimas películas con él. Fue como su última musa, por decirlo así", dijo Romero. Dinorah, cuyo nombre verdadero era Dinorah Orgaz Ross, murió de cáncer en el 2005 a los 57 años.

A pesar de ser criticado como director, Orol llegó a trabajar con muchas estrellas y dirigió casi 50 cintas entre la década de 1920 y 1970, prácticamente antes, durante y después de la llamada Epoca de Oro del cine mexicano, lo que se ve reflejado en "El fantástico mundo..." con su vestuario de época y diferentes formatos de filmación, como el blanco y negro usado para retratar esas décadas.

La película es la ópera prima del mexicano Sebastián del Amo y es protagonizada por Roberto Sosa como Orol, quien nació en España y vivió en Cuba antes de llegar a México. También participó la legendaria rumbera Yolanda Montes "Tongolele" y el compositor cubano Jorge Zamora "Zamorita", quienes brillaron en la farándula mexicana al mismo tiempo que el cineasta retratado en el filme.

Para entrar en el mundo glamoroso, violento y cómico de Orol, los productores de la película le dieron a Romero cintas del director en videos, ya que actualmente son difíciles de conseguir.

Romero dijo que le encantó "El fantástico mundo de los hippies" (1972), de la cual se recreó una pequeña escena en "El fantástico mundo...", y la "Maldición de mi raza" (1965), una historia de gángsters como salidos de Chicago pero hecha con el sello distintivo de Orol.

Romero aprendió a bailar mambo y mover las caderas para marcar la diferencia entre la bailarina clásica Dinorah y las rumberas como Rosa Carmina y Mary Esquivel, interpretadas en la cinta por Ximena González-Rubio y Gabriela de la Garza, respectivamente.

"Eso estuvo bastante interesante porque no me había tocado aprender un baile que no fuera de mi época", señaló Romero, quien alcanzó la fama con la telenovela "Eternamente tuya".

Actualmente Romero se prepara para el estreno de las cintas estadounidenses "Mission Park" y "Coyote", mientras que reside la mayor parte del tiempo en Los Angeles.

Romero, quien en 2011 fue sentenciada a 30 días en prisión en un caso de fraude matrimonial tras admitir que mintió sobre su relación con Kent Ross, prefiere dejar ese episodio de su vida en el pasado, aunque afirma que algún día podría aclarar la situación.

"Algún día se necesita decir la verdad, lo que haya pasado. Hay obviamente dos historias y me mantuve muy callada... Yo nunca he dicho lo que ha pasado y no he dado la evidencia porque yo no soy una persona rencorosa", dijo. "Al final la verdad te libra y la fe y Diosito sabe. Si fuera una persona mala no estaría aquí, al final las cosas se acomodan y estoy muy agradecida con la vida y con Dios".

La actriz de 29 años al final no tuvo que ir a prisión: un juez accedió a dejarla en libertad condicional. Sin embargo, reconoce que hay cosas que preferiría no haber vivido.

"De esa experiencia no me habría gustado conocer a la persona", dijo. "(Pero) ese tipo de momentos me han hecho crecer muchísimo como persona, como mujer. Me considero una chava muy independiente, muy luchona".

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