El vicepresidente de Panamá, Juan Carlos Varela, y el ministro de Economía del país, Frank de Lima, enfrentaron hoy sus posturas, abiertamente contrarias, con respecto a la reforma electoral que votará esta tarde el Parlamento panameño.

La polémica en torno al proyecto electoral y la supuesta politización del poder judicial en Panamá protagonizaron una conferencia en Washington, que iba a centrarse inicialmente en el futuro económico del país centroamericano y dejó finalmente ese tema en un segundo plano.

"En el último mes, con una mayoría obtenida ilegalmente en el Parlamento, (el presidente de Panamá, Ricardo) Martinelli ha tratado de impulsar una reforma electoral hecha a medida para manipular las elecciones de 2014", dijo Varela en el foro del Centro de Estudios Internacionales y Estratégicos (CSIS) y el Diálogo Interamericano.

El vicepresidente, que preside el Partido Panameñista y llegó al poder en 2009 en una coalición junto al partido de Martinelli, Cambio Democrático, enarboló una crítica abierta al mandatario, quien le pidió sin éxito renunciar a su cargo el pasado mayo.

"No estamos de acuerdo con el intento del presidente de concentrar el poder político en las manos del Ejecutivo", destacó Varela, quien recordó que el partido de Martinelli tratará hoy "de imponer una aprobación final a la ley" de reforma electoral, en un tercer y último debate en el Parlamento.

El proyecto de cambios electorales ha sido criticado sobre todo por proponer la eliminación del voto "plancha", que afecta a toda la lista de un partido.

Esa propuesta fue defendida por el ministro de Economía, que se presentó como "el único representante del Gobierno" al definir a Varela como "el mayor crítico del Ejecutivo".

"Tenemos circunscripciones en las que se vota por más de un candidato, y hay casos en los que un voto se cuenta siete veces. Eso no suena muy democrático. Simplemente estamos cambiando el sistema a un voto por persona", argumentó.

De Lima negó que sea "muy tarde para cambiar las reglas electorales, ya que quedan 18 meses para las elecciones" de mayo de 2014, ante las críticas del magistrado del Tribunal Electoral panameño Gerardo Solís, también presente en la conferencia.

"No se deben cambiar las reglas durante el juego", dijo Solís en referencia al ciclo electoral.

"El Tribunal Electoral es el árbitro, es independiente del Gobierno, y al presidente no le gusta. Por eso ha empezado su lucha contra nosotros", afirmó el magistrado, que cree que el gran reto en el país es "hacer entender a los funcionarios que no pueden usar el dinero público para respaldar a sus propios candidatos".

El presidente del Consejo Nacional de Periodismo, Guillermo Adames, denunció por su parte la "cultura de miedo" impuesta a los medios de comunicación en Panamá, donde "el uso de las instituciones estatales para interrumpir el escrutinio de la sociedad se ha convertido en una práctica común".

En cuanto a la economía, los ponentes coincidieron en que Panamá es el país de mayor crecimiento de América Latina, y De Lima aseguró que espera que la nación crezca a una tasa del 10 por ciento este año, con el turismo y los servicios financieros como principales motores; aunque admitió que quedan retos, como una tasa de pobreza del 24,5 %.

En cuanto al Tratado de Libre Comercio (TLC) con Estados Unidos, aprobado el año pasado pero que no se ha implementado aún, el ministro de Economía adelantó que una vez avalado el proceso de reforma electoral, su país "podrá centrarse en ello".