El presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, ha defendido la estrategia de su instituto para hacer frente a la crisis del euro y se ha mostrado dispuesto incluso a intervenir ante el Bundestag, el parlamento alemán, para explicarla en el caso de que sea invitado.

"No haber actuado habría sido, a nuestro juicio, mas arriesgado", afirma Draghi a la hora de defender la anunciada compra de deuda soberana en el mercado secundario de los países en crisis, efectuada la semana pasada, en declaraciones hoy al rotativo alemán "Süddeutsche Zeitung".

Añade que "existía el riesgo de que se cumpliera la profecía: la subida de los intereses de la deuda agravaron la situación, lo que animaba aún más los réditos. Había amenaza de un círculo infernal que hacía necesaria la intervención del banco emisor. No era seguro que los países en crisis se liberaran de su situación con una buena política económica".

El presidente del BCE considera que Europa se encuentra por el "buen camino" para superar la crisis y aprecia "considerables progresos en España e Italia. Sobre todo si comparamos lo que han hecho en los últimos seis meses frente a lo omitido durante tantos años".

Agrega que "la política de muchos países era errónea y necesitaba ser corregida. Esto sucede ahora. Pero hay mucho más que hacer. Y ese es el motivo de que sólo compraremos deuda si esos países cumplen las condiciones".

En ese sentido destaca que "las condiciones que deben cumplir los Estados son el mejor seguro contra los riesgos. En general tenemos los riesgos bajo control."

Ante el anuncio de la pasada semana "hubo las más distintas reacciones", señala Draghi, quien comenta que "el eco en Alemania fue en parte negativo, en el sur de Europa no fue claramente positivo por las estrictas condiciones. El resto del mundo nos felicitó".

Pero subraya que "nuestro simple anuncio hizo que la confianza en el euro aumentara a nivel mundial. Los gestores de fondos traen de nuevo su dinero a Europa, lo que es bueno para la economía de la zona del euro".

Preguntado por la aprobación del Tribunal Constitucional alemán del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE), Draghi señala que ese fondo de rescate "es un pilar fundamental para gestionar la crisis", aunque para superarla hace falta también "la actuación decidida de los distintos Estados miembros".

"Todos los Estados miembros deben completar unidos la Unión Económica y Monetaria. Y nosotros en el BCE nos encargaremos de asegurar la estabilidad de los precios con una política monetaria independiente", añade.

Igualmente afirma que "los mercados financieros deben saber que el euro es irreversible" y comenta, preguntado por el futuro organismo de supervisión bancaria, que "debemos organizarnos de manera que la política monetaria y el control bancario estén estrictamente separados".

"Existen murallas chinas entre ambas áreas", afirma Draghi para explicar esa separación, que "ya han logrado muchos bancos centrales", además de explicar que "debemos asegurarnos de que en la zona del euro exista una práctica homologada para el control" bancario.

Destaca que "cuanto más alejada este esa supervisión de las políticas nacionales, más objetivas serán las decisiones que se tomen. No queremos controlar cada banco, cooperaremos con los supervisores nacionales".

Finalmente Draghi reconoce que "debo esforzarme para explicar nuestras medidas" a la población y ante la eventualidad de hacerlo en el Bundestag señala que "sería una buena ocasión para explicar lo que hacemos. Si el parlamento me invita, aceptaría con gusto esa invitación".