La mera idea de una gran pelea en las 160 libras hizo que el promotor Bob Arum recordara la década de los 80, cuando Marvelous Marvin Hagler y Thomas Hearns repartían golpizas y los pesos medianos eran los reyes del boxeo.

La pelea del sábado entre Julio César Chávez Jr. y Sergio Martínez no está a la altura de un Hagler-Hearns, pero es lo suficientemente interesante como para que los fanáticos del boxeo vuelvan a interesarse por la división de los medianos.

Chávez defenderá uno de los cinturones de las 160 libras (73 kilos) que Martínez cree que le pertenece, en lo que se ha convertido en un duelo con ribetes personales. Hay buenas posibilidades de que la pelea se convierta en una riña de toma y dame, y se agotaron las más de 19.000 entradas para el escenario en el que se espera un abrumador respaldo para Chávez en el día de la independencia de México.