Bill Clinton se ha puesto al servicio del presidente de EE.UU., Barack Obama, en su carrera por lograr la reelección en noviembre, avalado por un carisma que nadie pone en duda, su apoteósico discurso en la convención demócrata y una popularidad por las nubes.

El expresidente Clinton (1993-2001) "no es solo un político popular, sino que representa la encarnación de la prosperidad estadounidense", argumentó el historiador Doug Brinkley a la cadena CBS.

"Es probablemente el político más popular en Estados Unidos" y tiene "carisma", indicó por su parte a Efe Steffen Schmidt, profesor de Ciencias Políticas de la Universidad Estatal de Iowa.

A juicio de Brinkley, Clinton puede ser "el mejor sustituto", en este caso de Obama, que haya tenido un candidato presidencial en mucho tiempo, prácticamente desde que en 1908 Theodore Roosevelt hizo campaña por William Howard Taft.

En ese papel de "sustituto" de Obama se ha metido de lleno Clinton esta semana, con mítines en Florida, un estado clave para las elecciones del 6 de noviembre.

En las próximas semanas viajará a otros estados decisivos como Iowa, Ohio, Nevada, Nuevo Hampshire y Wisconsin, y participará junto con el presidente en actos de recaudación de fondos.

La tensión que generó la competencia entre Obama y la exprimera dama Hillary Clinton en las primarias demócratas de 2008 tardó en disiparse.

Pero una vez que ella se convirtió en secretaria de Estado en el Gobierno de Obama, Bill decidió acercarse poco a poco al nuevo mandatario, en un proceso que comenzó en una aparición por sorpresa en la sala de prensa de la Casa Blanca en 2009 y ha llevado a actos de recaudación de fondos en su honor.

El papel de Clinton se había limitado prácticamente a apariciones en vídeos de campaña, pero en la segunda noche de la convención demócrata de la semana pasada en Charlotte (Carolina del Norte) entusiasmó con un discurso muy efectivo que repasó los logros del mandato de Obama y los contrastó con las propuestas republicanas.

Tan buena acogida tuvo su discurso, después del que Obama y Clinton se fundieron en un abrazo, que el presidente comentó que su antecesor debería ser elegido para "secretario de explicar las cosas".

Clinton gobernó en el período más largo de crecimiento económico de la historia de Estados Unidos y en esta campaña "todo es sobre empleos, empleos y empleos", recordó Brinkley en alusión a que la economía, y en particular el alto desempleo (8,1 %), es la principal preocupación de los votantes.

Además, "muchas de sus políticas han sido atribuidas a una filosofía centrista de gobierno", a la llamada "Tercera Vía", frente a Obama, "que es visto como más liberal y de izquierda", señaló Schmidt a Efe.

Por otro lado, Clinton conecta mejor con los ciudadanos blancos, que son hoy por hoy un 75 % de los votantes estadounidenses, según Schmidt.

De acuerdo con una encuesta divulgada este viernes por el diario The New York Times y la cadena CBS, Clinton es más popular ahora que hace 20 años, cuando lanzó su primera candidatura presidencial, y dos tercios de los votantes registrados tienen una opinión favorable sobre él.

En opinión de varios analistas, algunos demócratas están empezando a temer que el popular Clinton pueda "eclipsar" a Obama en la recta final de la campaña.

Un estudio del Centro Pew reveló que un 29 % de los estadounidenses señaló como "lo más destacado" de la pasada convención demócrata la intervención de Clinton, frente al 16 % que dijo lo mismo del discurso con el que Obama aceptó oficialmente la candidatura a la reelección por su partido.

Incluso el aspirante presidencial republicano, Mitt Romney, ha dicho que Clinton "elevó" la convención demócrata.

Su influencia en lo que queda de una reñida campaña está por ver, así como si su mayor implicación ayuda de alguna forma a allanar el camino a una posible candidatura presidencial de Hillary Clinton en 2016.

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Miriam Burgués