El expresidente colombiano Álvaro Uribe insistió hoy en que el gobernante de Venezuela, Hugo Chávez, ha sido "cómplice" de las FARC y que eso se demostró tras la detención de "Rodrigo Granda", uno de los designados por la guerrilla como negociadores en el proceso de paz con el Gobierno de Colombia.

Uribe (2002-2010) dijo en una entrevista a la emisora bogotana Blu Radio que la "complicidad" de Chávez con los rebeldes se hizo evidente después de que en 2004 fuera detenido en Caracas "Rodrigo Granda", conocido como el "canciller de las FARC".

La detención la llevaron a cabo fuerzas de seguridad de Colombia con la supuesta ayuda de policías venezolanos, según Uribe.

"Lo tuvimos que hacer sin o contra Chávez, pero nos ayudó un sector de la Policía de Venezuela", puntualizó el exgobernante, quien durante su mandato acusó al mandatario venezolano de cobijar guerrilleros en su país y en respuesta el Gobierno de Caracas rompió las relaciones diplomáticas con Colombia.

Uribe apoyó su teoría en que Chávez reaccionó contra la operación de captura de "Rodrigo Granda" después de que las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) hicieran público su descontento por la "falta de garantías" del Gobierno de Venezuela.

Eso "comprobó su complicidad con el terrorismo", agregó.

Asimismo indicó que "para salvar la cara con las FARC, Chávez se puso virulento" y "cerró la frontera".

Uribe agregó que "Rodrigo Granda" se había trasladado a Caracas con la permisividad de Chávez para participar en un acto político que contaba con el patrocinio del mismo Gobierno.

En la misma entrevista recordó que tras la detención de "Rodrigo Granda" accedió a ponerlo en libertad por solicitud de su entonces colega de Francia, Nicolás Sarkozy, para favorecer una eventual entrega de la excandidata presidencial Íngrid Betancourt, también nacional gala y por entonces rehén de las FARC.

Para Uribe, ese gesto de buena voluntad por su parte respondió a que en aquel momento pensó que Sarkozy "tenía un arreglo con las FARC para liberar a Íngrid".

Tras su puesta en libertad, "Rodrigo Granda" fue acogido por el Episcopado colombiano y luego pasó a la clandestinidad.

El jefe de las FARC apareció a finales de agosto en La Habana, tras conocerse que el Gobierno colombiano de Juan Manuel Santos y la guerrilla habían alcanzado un acuerdo para iniciar un diálogo formal de paz.

Ayer, el grupo insurgente informó que "Rodrigo Granda" formará parte del equipo guerrillero que negociará con el Gobierno a partir del 8 de octubre, cuando se instalará la mesa en Oslo para después trasladarla a La Habana.

Desde que se conoció la apertura de este nuevo proceso de paz, el expresidente Uribe ha sido uno de los más críticos, ya que defiende una solución militar al largo conflicto armado colombiano.