El presidente de EE.UU., Barack Obama, llamó hoy a su homólogo de Yemen, Abdo Rabu Mansur Hadi, para transmitirle su preocupación por la seguridad del personal y las instalaciones diplomáticas estadounidenses en ese país, tras el asalto a su embajada en Saná.

Obama agradeció a Hadi por su "rápida condena" del asalto y dio la bienvenida a la investigación abierta para dar con los responsables, según un comunicado de la Casa Blanca.

También subrayó "la importancia de trabajar juntos para garantizar la seguridad del personal estadounidense en el futuro".

Por su parte, Hadi indicó que su Gobierno "hará todo lo posible" para proteger a los ciudadanos estadounidenses en Yemen y dijo que ha enviado fuerzas de seguridad "adicionales" a los alrededores de la embajada de EE.UU. en Saná.

Los ataques contra las misiones diplomáticas de EE.UU. comenzaron en Egipto y Libia el martes, en coincidencia con el undécimo aniversario de los atentados del 11-S y desatados por un vídeo antimusulmán que caricaturiza al Islam y a Mahoma, y se extendieron hoy a otros países árabes.

Los sucesos más graves ocurrieron en Saná, donde los manifestantes consiguieron irrumpir brevemente en el interior del complejo de la embajada de EE.UU. y quemaron varios vehículos diplomáticos.

Al menos una persona falleció y una veintena resultaron heridas, apuntaron a Efe en Saná fuentes médicas, que destacaron que las víctimas presentaban heridas de balas y de esquirlas.

Hadi condenó con rapidez el ataque y advirtió contra los planes que, a su juicio, quieren perjudicar los lazos de su país con EE.UU. y que provienen de "fuerzas sionistas que tienen objetivos a largo plazo, sobre todo los que produjeron y difundieron el vídeo que insulta al profeta Mahoma".

Durante su conversación con el mandatario yemení, Obama enfatizó su rechazo "a cualquier intento de denigrar el Islam" y también que "no hay justificación" para la violencia de los últimos días, según la Casa Blanca.