El presidente egipcio Mohammed Morsi prometió no permitir ataques contra embajadas extranjeras en El Cairo, diciendo que el pueblo egipcio rechaza tales "actos ilegales".

Hablando durante una visita a la Unión Europea el jueves, Morsi dijo que había hablado con el presidente estadounidense Barack Obama y que él condenó "en los términos más claros" los ataques en la ciudad libia de Bengasi en los que murieron el embajador estadounidense y otros tres norteamericanos.

Turbas que protestaban ante la embajada estadounidense en El Cairo el martes treparon los muros del edificio y arrancaron una bandera estadounidense y la reemplazaron con una bandera islámica.

Las autoridades investigaban si los disturbios en Libia fueron una reacción a un video antimusulmán con lazos con un cristiano copto residente en California o un plan para coincidir con el onceno aniversario de los ataques terroristas del 11 de septiembre.

Morsi, que realiza su primera visita a occidente, criticó duramente la película.

"Condenamos fuertemente ... a todos aquellos que lanzan tales provocaciones y a quienes respaldan ese odio", dijo Morsi, y añadió que le había pedido a Obama que ponga fin a esa conducta".

El jueves, manifestantes furiosos ingresaron al terreno de la embajada de Estados Unidos en Yemen, arrancaron la bandera estadounidense y la quemaron, en una escena similar al incidente en El Cairo.

Durante una conferencia de prensa conjunta, el presidente de la Comisión Europea José Manuel Barroso dijo que la UE está preparada para hacer disponibles 500 millones de euros (645 millones de dólares) en asistencia a Egipto para respaldar la consolidación de la democracia allí.

Morsi, que espera realizar reformas estructurales para impulsar la debilitada economía de Egipto, busca un préstamo de 4.800 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional, pero pudiera requerir más.

Morsi y Barroso llamaron al presidente sirio Bashar Assad a dimitir para poner fin a la guerra civil en el país.