Los medios oficiales chinos han citado por primera vez unas declaraciones del vicepresidente, Xi Jingping, al que no se ve en público desde hace doce días y sobre quien se han multiplicado las conjeturas.

Xi, el hombre llamado a liderar el país en la próxima década, ha cancelado en los últimos días varias comparecencias públicas, entre ellas un encuentro con la secretaria de Estado de EEUU, Hillary Clinton, y una reunión con la Comisión Militar Central, sin que el Gobierno haya proporcionado una razón clara.

Pero por primera vez en los últimos doce días los medios oficiales chinos mencionaron hoy actividades del vicepresidente

Un artículo que publica hoy el periódico "Diario de Guangxi" afirma que Xi expresó sus condolencias a la familia de un veterano dirigente de esta ciudad del sur, Huang Rong, fallecido el pasado día 6.

El presidente Hu Jintao y Xi, entre otros altos cargos, "expresaron su dolor por el fallecimiento y sus más profundas condolencias por diversos medios" a la familia de Huang, indica la información.

No obstante, el diario no ofrece ninguna fotografía, cita directa de las palabras de Xi ni detalles acerca de cómo se expresaron esas condolencias.

El vicepresidente fue visto en público por última vez el pasado día 1, cuando pronunció un discurso ante la Escuela Central del Partido Comunista de China.

El día 5 canceló las reuniones que tenía previstas con Clinton y con el primer ministro de Singapur, Lee Hsien Loong. Días más tarde también suspendió su reunión con una delegación rusa, mientras que este lunes dejaba de celebrarse un encuentro con la primera ministra danesa, Elle Thorning-Schmidt.

Aunque en el protocolo chino las cancelaciones de encuentros con dignatarios extranjeros son muy poco habituales, es aún más llamativo el hecho de que Xi cancelara su asistencia a una reunión de la Comisión Militar Central china.

El proceso de transición que le convertirá en el líder del país comenzará el mes próximo y para asentarse al mando necesita el apoyo de las fuerzas armadas.

Ello ha desatado las conjeturas entre los medios extranjeros y en las redes sociales chinas -pese a la censura que rodea cualquier término relacionado con el vicepresidente- acerca del estado de salud del vicepresidente. Los rumores abarcan desde un simple dolor de espalda hasta un posible problema cardíaco.

Hasta el momento, el Gobierno chino ha rechazado esclarecer la causa de la desaparición pública de Xi.

En su rueda de prensa diaria el miércoles, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Hong Lei, respondió a las numerosas preguntas sobre el vicepresidente con un sucinto "no tengo información que proporcionar".

Aunque aún no se ha convocado oficialmente, se espera que en octubre se celebrará el XVIII Congreso del PCCh, en el que Xi tomará el relevo de Hu Jintao al frente del Partido para los próximos diez años. En abril le sustituiría como jefe de Estado chino.

El proceso de transición ya se ha visto empañado este año por el escándalo en torno a Bo Xilai, el otrora todopoderoso secretario general del PCCh en la ciudad de Chongqing, Bo Xilai, destituido el pasado marzo.

Su esposa, Gu Kailai, fue declarada culpable en agosto del asesinato en noviembre del año pasado del empresario británico Neil Heywood, un antiguo amigo de la familia con quien había mantenido disputas económicas.

Gu recibió una condena a muerte aplazada, lo que en la práctica evita su ejecución.