La troika aceptó suavizar los límites del déficit público impuestos a Portugal para evitar presionar más su economía y no exigió como condición cambios en las contribuciones a la Seguridad Social, según el portavoz del FMI en esta misión, Abebe Selassie.

En una entrevista publicada hoy por el diario luso "Público", Selassie precisó que fue el Gobierno luso el que propuso bajar la contribución a la Seguridad Social que las empresas pagan por cada trabajador (del 23,75 al 18 %) y subir la que abonan los empleados (del 11 al 18 %), medida que la troika cree "razonable" y que apoya.

Este último ajuste, que en la práctica supone una reducción de más de un salario mensual al año para los trabajadores privados, ha generado una fuerte polémica en Portugal, y tanto oposición como sindicatos, patronal y la mayor parte de los analistas han expresado su descontento.

Selassie, representante de una de las tres instituciones que conforman la llamada troika -Comisión Europea, Banco Central Europeo y el propio FMI-, admitió que "sólo con austeridad, la economía no va a sobrevivir", pero se mostró convencido de que las reformas iniciadas en el país acabarán haciendo su efecto.

"Estamos satisfechos, ha habido una señal muy positiva de las reformas (...) aunque tarda algo de tiempo que surtan efecto", señaló.

En su opinión, la vía elegida por el Ejecutivo conservador portugués es una solución "creativa" para resolver su problema de competitividad externa y su "agujero" presupuestario derivado de la caída de los ingresos fiscales por el desplome del consumo.

"No hay ninguna varita mágica, no hay una sola medida que no hubiese provocado también debate y discusión", consideró.

Selassie reconoció que subir las contribuciones a la Seguridad Social de los trabajadores supondrá una reducción de la capacidad adquisitiva de los ciudadanos, en la que cree que ha sido "una de las medidas más difíciles que ha tomado el Gobierno luso hasta ahora".

Sin embargo, defendió que la bajada de esta misma contribución a las empresas "les permitirá hacer más inversiones y contratar más".

"El Ejecutivo está reduciendo el coste del trabajo para las compañías, lo que debería ayudar a promover el empleo", insistió.

El jefe de la misión del FMI en Portugal recalcó, además, que los "desequilibrios" que llevaron al país a solicitar un rescate en abril del año pasado "están siendo resueltos", como por ejemplo ocurre con su balanza comercial.

Portugal pidió ayuda internacional en 2011 debido al aumento de la presión de los mercados, lo que encareció su acceso a la financiación hasta niveles insostenibles.

La troika acordó con las autoridades lusas un préstamo de 78.000 millones de euros a recibir por tramos durante tres años a un interés más bajo que el que lograría de acudir a los mercados, a cambio de un vasto programa de ajustes y reformas que el Gobierno ha implementado a rajatabla.

Sin embargo, el aumento de la tasa de paro hasta situarse por encima del 15 % -mayor de lo esperado- y la fuerte caída del consumo han alterado las previsiones de ingresos del Estado, dificultando lograr la reducción del déficit público a la que se había comprometido.

Por ello, la troika ha suavizado en medio punto sus exigencias para el déficit público de este año, que deberá cerrar en el 5 % del PIB, y en punto y medio las de 2013, hasta el 4,5 %, aunque el Ejecutivo luso ya anunciado nuevas medidas de austeridad para garantizar que cumple con estos nuevos objetivos.