La justicia paquistaní investiga el incendio que ayer causó casi 300 muertos en una fábrica textil en la sureña Karachi, y entre cuyas causas está la negligencia de los dueños y la corrupción administrativa, informan hoy medios locales.

A primera hora de la mañana de hoy, los equipos de rescate aún no habían dado por concluidas las tareas en el inmueble Alí Enterprises por lo que aún no se ha cerrado un número definitivo de fallecidos.

Un responsable de los bomberos de Karachi, Zakir Husain, dijo hoy a Efe que se han recuperado 280 cadáveres, mientras que los medios locales, que citan diversas fuentes, manejan cifras también cercanas a los tres centenares de muertos.

Un magistrado del Tribunal Superior de Sindh -provincia cuya capital es Karachi- ha iniciado una instrucción del caso y el Gobierno regional también ha nombrado una comisión investigadora encabezada por un juez, según el diario Express Tribune.

En el momento del incendio había en el inmueble cerca de un millar de trabajadores -muchos de ellos llegados para retirar su paga porque ayer era el día de cobro-, que operaban sin medidas antiincendio, con accesos bloqueados y ventanas enrejadas.

Las ínfimas condiciones laborales y de seguridad en las que operan los miles de fábricas textiles del país sirvieron para convertir el incendio en una catástrofe.

Los medios apuntan hoy como responsables no solo a los dueños de Ali Enterprises, que se hallan en paradero desaparecido, sino también a la corrupción y la ineficacia de los estamentos oficiales encargados de velar por la seguridad laboral.