Los líderes libio, Mohamed el Magariaf, y egipcio, Mohamed Mursi, "deben mostrar firmeza" en su repulsa a los ataques contra embajadas estadounidenses en Oriente Medio para mantener el control en sus países a largo plazo.

Esta es la opinión expresada hoy por expertos del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres (IISS), que dedicó parte de la presentación de su informe anual a analizar el efecto de esos ataques en la política de la región.

Según Emile Hokayem, especialista en seguridad en Oriente Medio, "es clave que los gobernantes mantengan su posición de condena a la violencia -expresada más abiertamente por El Magariaf- para evitar que la política nacional sea dictada por grupos radicales minoritarios sobre principios no de gobernanza, sino de identidad".

El ataque a la embajada en Libia, en el que murieron el embajador, Christopher Stevens, tres estadounidenses y varios libios, "pone de manifiesto la fragilidad del proceso político en ese país", que afronta el reto de desarmar su milicia para formar un Ejército nacional al tiempo que consolida un sistema democrático.

"Si las elites políticas que han condenado el ataque no se mantienen firmes y no imponen su posición, corren el riesgo de perder apoyo en el interior del país y también a nivel internacional", en un momento en que aún esperan recibir ayuda económica, advirtió Hokayem.

En el informe, que analiza la situación de seguridad en el mundo, el IISS trata también sobre el conflicto en Siria, con la previsión de que el régimen del presidente Bachar al Asad "acabará cayendo, pero tardará más de lo que muchos anticipaban".

"El propio conflicto ha conllevado para Al Asad un 'proceso de limpieza' interno que le ha permitido ver claramente en qué partes del régimen y de la población puede apoyarse", afirmó Hokayem, quien señaló que el mandatario ha mostrado "una inesperada capacidad de resistencia".

Según el IISS, queda "muy distante" una intervención armada internacional en Siria, debido al cansancio de los habitantes de países occidentales de la participación militar en la región y el escepticismo de los estamentos militares respecto a los posibles resultados.

Por otra parte, opina el Instituto, es improbable que se llegue a un consenso en ese sentido en el Consejo de Seguridad de la ONU, por la oposición de China y Rusia, mientras que los países árabes, cuyo apoyo sería crucial, también han rechazan la intervención extranjera.

En cuanto a las tensiones con Irán, la posibilidad de un ataque por parte de Israel "se ha reducido algo" últimamente, con "mensajes contradictorios por parte del Gobierno israelí", según Mark Fitzpatrick, experto en desarme y no proliferación nuclear.

"Esto revela que no hay consenso dentro del gabinete de Benjamin Netanyahu sobre la necesidad de atacar", aseguró el experto.

A su vez -agregó-, Teherán también "ha reducido la retórica sobre su programa nuclear y ha destinado parte de la energía generada a combustible, para minimizar las posibilidades de un ataque".

Sobre el futuro de este conflicto en ciernes, Fitzpatrick advirtió de que dependerá bastante de quién gane las elecciones en Estados Unidos, dado que el candidato republicano Mitt Romney y sus asesores han tendido a favorecer la posición de Netanyahu.

El informe del IISS se refiere asimismo a la evolución de la crisis en la eurozona y señala que, el hecho de que el euro haya sobrevivido hasta ahora "demuestra que los Gobiernos están haciendo suficiente para preservarlo", según el editor Alex Nicoll.

No obstante, las medidas aplicadas para superar la crisis cambiarán el aspecto de la Unión Europea, donde Alemania "tomará un papel central" al tiempo que "se profundizará la integración fiscal, política y económica", apuntó.

Nicoll advirtió además de que existe la posibilidad de un aumento de la agitación civil en los países donde, como en Grecia o España, se han impuesto severos recortes, si bien ello dependerá de si se produce o no crecimiento económico.

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Por Judith Mora

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