El gobierno de Barack Obama fue tomado por sorpresa el 11 de septiembre con un feroz ataque en contra del consulado estadounidense en la ciudad de Bengasi, Libia, que dejó muertos al embajador y a otros tres estadounidenses. Ahora, se prepara para otra posible erupción de manifestaciones violentas en algunos lugares del mundo musulmán después de las plegarias semanales del viernes, cuando tradicionalmente se realizan las protestas en el Medio Oriente y el norte de Africa.

Ya se han desatado manifestaciones violentas debido a un video antiislámico en Egipto y Yemen, y los funcionarios tienen la teoría de que extremistas libios bien armados utilizaron una protesta similar para realizar un ataque en el que murieron también guardias de seguridad libios.

Estados Unidos ha puesto a todas sus misiones diplomáticas en alerta máxima. La secretaria de Estado, Hillary Rodham Clinton, hizo una condena explícita al video, con lo que el gobierno espera evitar más revueltas en sus embajadas y consulados.

"El gobierno de Estados Unidos no tiene absolutamente nada que ver con este video", dijo previo a una reunión con el ministro marroquí del Exterior en el Departamento de Estado. "Nosotros rechazamos absolutamente su contenido y mensaje".

"Para nosotros, para mí en lo personal, este video es desagradable y reprensible", dijo Clinton. "Al parecer tiene un profundo y cínico propósito: denigrar a una gran religión y provocar ira".

Funcionarios estadounidenses sospechan que el ataque en el consulado de Bengasi, que también fue el objetivo de un ataque fallido en junio, quizá sólo se relacionó tangencialmente con la película.

Asimismo, hicieron énfasis en que no ha habido ninguna advertencia previa ni datos de inteligencia que indiquen una amenaza en Libia que amerite incrementar la seguridad, incluso en el aniversario de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001.

"Como hemos hecho en todas nuestras misiones (diplomáticas) en todo el mundo, previo al aniversario de los ataques del 11 de septiembre y como hacemos cada año, evaluamos las amenazas y determinamos que la seguridad en Bengasi era apropiada hasta donde sabíamos", dijo la vocera del Departamento de Estado Victoria Nuland.

El trabajo de inteligencia previo a los ataques será examinado para "ver si hay alguna manera de pronosticar esta violencia", en cualquier incidente violento, dijo en una entrevista el jueves Adam Schiff, del comité de inteligencia de la cámara baja. Aunque agregó que el enfoque ahora "debe ser averiguar quién fue el responsable y llevarlo ante la justicia".

El presidente Barack Obama, en un discurso en Golden, Colorado, también prometió que los culpables serán castigados.

"Quiero que la gente en el mundo me escuche", dijo. "A todos aquellos que nos hagan daño: ningún acto terrorista será impune. No le restaré importancia a los valores que presentamos orgullosamente ante el resto del mundo. Ningún acto de violencia sacudirá la resolución de Estados Unidos de América".

Hasta el jueves por la mañana no había indicios de que lo ocurrido en Bengasi hubiera sido planeado, de acuerdo con dos funcionarios estadounidenses que dieron la información sobre el ataque. Funcionarios de inteligencia dijeron que ellos creen que es más probable que el ataque hubiera sido "oportunista o espontáneo", con milicianos aprovechándose de los manifestantes para lanzar el ataque. Los funcionarios hablaron bajo condición de guardar el anonimato debido a que no estaban autorizados para hablar de una investigación en proceso.