Una explosión que tenía como blanco a las fuerzas del régimen sirio mató el miércoles a tres personas en el norte de Siria — y posiblemente hasta 18 — en medio de la creciente violencia antes de una visita del nuevo enviado de la ONU y la Liga Arabe, quien intenta poner fin a la guerra civil del país.

Los esfuerzos diplomáticos para detener el derramamiento de sangre en Siria han fracasado hasta ahora, pero el nuevo enviado internacional, Lakhdar Brahimi, estará en Siria el jueves para reunirse con el ministro de Relaciones Exteriores Walid Moallem, según el portavoz del ministerio Makdissi Jihad.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo que Brahimi también se reunirá con el presidente Bashar Assad durante el viaje a Damasco. Había versiones contradictorias sobre la naturaleza de la explosión del miércoles y el número de muertes. El Observatorio Sirio por los Derechos Humanos, con sede en Gran Bretaña, dijo en un comunicado que un coche bomba explotó y que 18 agentes de seguridad murieron.

El Observatorio dijo que decenas de rebeldes atacaron el puesto tras la explosión en la ciudad de Saraqeb, en la provincia de Idlib.

Sin embargo, un funcionario del gobierno dijo a The Associated Press que un atacante suicida se inmoló en Saraqeb y mató a dos policías y un civil. El funcionario habló a condición de guardar el anonimato porque no estaba autorizado a hablar con los medios.

Un activista, que habló a condición de guardar el anonimato por temor a represalias, también dijo que la explosión fue obra de un atacante suicida que conducía un coche. Siria restringe el acceso de los medios de comunicación, por lo que es difícil verificar este tipo de versiones de manera independiente.

Los atentados suicidas al estilo de al-Qaida se han vuelto cada vez más comunes en Siria, y los funcionarios occidentales dicen que no hay duda de que extremistas islámicos, algunos de ellos asociados con la red terrorista, han incursionado en Siria a medida que la violencia se ha apoderado del país. Sin embargo, la principal fuerza de combate que busca derrocar a Assad es el Ejército Libre de Siria, un grupo formado en su mayoría por soldados desertores sirios.

El ataque se produjo después de que una explosión el domingo en la norteña ciudad de Alepo destruyó partes de dos hospitales donde suelen atender a los soldados. Medios estatales dijeron que 30 civiles murieron y 64 resultaron heridos en el atentado de Alepo.

En otros lugares, los activistas informaron intensos combates entre las tropas gubernamentales y los rebeldes en Alepo, la ciudad más grande de Siria. Gran parte de los enfrentamientos ocurrían cerca del Aeropuerto Internacional de Alepo, bajo control del gobierno.

Más de 23.000 personas han muerto desde el inicio de la crisis siria en marzo del año pasado, según activistas.

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El periodista de The Associated Press Albert Aji contribuyó con este despacho desde Damasco.