Mientras el presidente español Mariano Rajoy no deshoja la margarita del rescate, el ministro de Economía advirtió el miércoles que "será imposible" mantener algunas prestaciones sociales como los subsidios por desempleo si la situación económica no mejora en los próximos meses.

El ministro Luis de Guindos señaló en el Parlamento que el desempleo, que roza 25%, y el estancamiento económico amenazan el llamado "Estado del Bienestar" y aseguró que la política de austeridad para reducir el déficit y los sacrificios en forma de impuestos que se piden a los ciudadanos sólo tienen como objetivo corregir desequilibrios para que la economía salga de la recesión, crezca y vuelva a crear empleo.

"Si no se consigue en los próximos trimestres una modificación de la situación de los últimos cinco años será imposible que se sigan manteniendo las prestaciones sociales", dijo De Guindos en respuesta a una pregunta de la oposición. "La mayor garantía del 'Estado del Bienestar' es el crecimiento económico y el empleo. Si eso no se consigue lo estaremos poniendo en riesgo", agregó.

También en el Parlamento, Rajoy reiteró que no pedirá la ayuda habilitada por el Banco Central Europeo hasta conocer las condiciones de la misma.

"No sé cuáles son las condiciones, no sé si es necesario que España lo pida (el rescate)", señaló Rajoy. "Vamos a ver cómo evolucionan los diferenciales de financiación en los próximos tiempos", explicó.

Sin embargo, el mandatario pareció dar por hecho que España solicitará dicha asistencia en una entrevista publicada el miércoles en sendos diarios finlandeses en la que también descartó que el país necesite una intervención total de sus finanzas.

"Parece que al final tendremos que hacer la petición (de ayuda), pero primero queremos escuchar las opiniones de todo el mundo", dijo Rajoy en entrevistas concedidas a los diarios Kauppalehti y Helsingin Sanomat.

"Está completamente descartado que vayamos a pedir un paquete de rescate para todo el país", añadió.

La oficina de la presidencia del gobierno aclaró que la decisión no está tomada y que la posición oficial de España sigue siendo la de valorar, analizar y conocer las condiciones de la ayuda europea antes de pronunciarse.

El Banco Central Europeo anunció la semana pasada un plan de compra masiva de deuda soberana que permitiría a España rebajar los altísimos costos de financiación que paga actualmente en los mercados por las dudas que genera la solvencia de su economía, que afronta su segunda recesión en tres años.

El programa exige a los países que lo requieran una solicitud formal de rescate y cumplir estrictas condiciones en contención del gasto y reducción del déficit que todavía no se conocen y que Rajoy aclaró que debe analizar con detenimiento.

Desde el anuncio de la entidad europea, la tasa de interés del bono español a 10 años ha caído más de 100 puntos básicos en el mercado secundario, dando un enorme respiro al país ibérico. El miércoles se situaba en 5,57% a media sesión y por primera vez desde abril, la prima de riesgo - el diferencial de lo que paga España con respecto al bono de referencia alemán- bajaba de los 400 puntos básicos y se colocaba en 394.