Los esfuerzos del presidente Sebastián Piñera por sacarle rédito político a su campaña para reducir la pobreza lo expusieron a acusaciones de que manipula las estadísticas para demostrar avances que en realidad no son avalados por los números.

Nadie puede negar que el mandatario está intentando realmente combatir a pobreza promoviendo la creación de 700,000 empleos y múltiples bonos que han ayudado a las personas de menos recursos.

Pero su afirmación de que sacó de la extrema pobreza a una de cada cuatro personas que estaban en esa condición fue rebatida nada menos que por un organismo de las Naciones Unidas, que públicamente se distanció de las cifras que maneja el gobierno. Las dudas aumentaron cuando el gobierno dejó pasar 49 días antes de explicar los métodos usados para su estudio trienal de los ingresos de los chilenos.

El propio Piñera aumentó la expectativa en mayo cuando reiteró su promesa hecha durante la campaña electoral de que derrotaría la extrema pobreza durante su mandato, el cual concluye en el 2014.

Fue así que, cuando llegaron los primeros informes en julio, los consideró motivo de festejo. Acompañado de infografías, dijo que la extrema pobreza había caído del 3,7% del 2009 al 2,8% en el 2011 y que la pobreza en general había bajado del 15,1% al 14,4% entre los 16,5 millones de habitantes de Chile.

"Esta es muy buena noticia", comentó Piñera entonces.

Semanas después seguía diciendo que las estadísticas indicaban que había transformado un país que estaba declinando. "Sé que a algunos les molesta que un gobierno de centroderecha muestre avances en temas como la igualdad de oportunidades, la lucha contra la pobreza", expresó ante un grupo de pequeños empresarios.

Pero no publicó detalles técnicos de la encuesta que exponían al gobierno a cuestionamientos de economistas, legisladores y periodistas acerca de la confiabilidad de esas cifras.

El mandatario y sus partidarios dijeron que sus números estaban avalados por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), un organismo de las Naciones Unidas. El visto bueno de la Comisión, que tiene sede en Santiago, le da confianza a los inversionistas en una región tan volátil como Latinoamérica.

"Aquí el gran garante de las cifras y de la 'comparabilidad' es la CEPAL, una institución respetada por todos", declaró el ministro de desarrollo social Joaquín Lavin.

Sin embargo, los detalles técnicos finalmente entregados el viernes revelaron un margen de error del 0,82%. En otras palabras, matemáticos rigurosos hubieran dicho que los progresos que reportó el gobierno durante semanas eran estadísticamente insignificantes. Es posible que la pobreza real haya caído a 13.6% de la población, pero también que haya subido hasta 15.2%

Piñera sabe manejar los números. Obtuvo una maestría y un doctorado en economía en la Universidad de Harvard y enseñó esa materia durante 17 años en universidades chilenas, al tiempo que amasaba una fortuna de más de 2.400 millones de dólares llevando tarjetas de crédito a Chile y haciendo de LAN una de las mejores aerolíneas de la región.

El asunto derivó en un escándalo cuando periodistas locales demostraron que Piñera había insistido en presentar esas cifras como una victoria a pesar de que el principal enlace de la CEPAL con el gobierno en este tema, Juan Carlos Feres, le había dicho personalmente que eran estadísticamente insignificantes.

"Aquí hay un problema ético", manifestó Andrés Velasco, posible candidato de la centro-izquierda a la presidencia en las próximas elecciones.

Otras revelaciones hicieron que aumentasen las dudas sobre las cifras.

Velasco, quien fue Ministro de Hacienda de la predecesora de Piñera, Michelle Bachelet, dijo que el estudio fue hecho en el mismo mes en que el gobierno pagó un bono especial de 10,000 pesos (21 dólares) a los más pobres, por lo que sus ingresos mensuales aparecieron mas altos.

Cuando Cepal le expresó privadamente a la Presidencia que la pobreza se mantenía en el 15%, funcionarios del ministerio insistieron en incluir otros factores para bajar esa cifra.

Nunca antes había pedido un gobierno chileno cambiar los resultados después del trabajo de CEPAL, según Antonio Prado, secretario ejecutivo de la comisión.

"Lo que el gobierno informa con posterioridad no es lo que la CEPAL inicialmente le había entregado. Esto es muy serio, no había ocurrido nunca. Son 125.000 personas aproximadamente las que el gobierno saca de la pobreza por secretaría", se quejó Velasco.

Los economistas de la ONU guardaron silencio por semanas antes de emitir una declaración inusualmente fuerte en la que toman distancia de los esfuerzos del gobierno y sus opositores por adornar y atacar a sus logros.

La Comisión dijo que "lamenta el uso que se ha hecho de su prestigio institucional durante los debates que se han suscitado a partir de la divulgación de las cifras de pobreza por parte del Ministerio de Desarrollo Social y revisará la continuidad de esta colaboración". Sin embargo, Prado admitió en una larga entrevista con radio Cooperativa que el organismo no sintió ninguna presión política para incorporar la pregunta sobre el bono de 10.000 pesos, que influyó en la baja de los indigentes. "La encuesta es confiable, la división de estadísticas de la Cepal hizo lo que tiene que hacer, que fue justamente evaluar la consistencia, hacer las correcciones en los ingresos en que eso era necesario y por tanto, desde el punto de vista de la confiabilidad, los datos sí son comparables con el año 2009", afirmó Prado.

Piñera rechazó las críticas nuevamente la semana pasada, en que le dijo a la prensa que había que "ver la realidad".

"Técnicamente esta encuesta está bien tomada, no tiene problemas y es comparable con las encuestas anteriores", adujo Piñera.

Todos los gobiernos quieren demostrar que sus economías están mejorando, pero el tema es particularmente relevante en Chile porque su sociedad aspira a dejar atrás la imagen de país tercermundista en vías de desarrollo. Su admisión en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, que agrupa a las 34 economías más importantes del mundo, es motivo de orgullo para la clase empresarial de Chile. México es el único otro país latinoamericano en ese cuerpo.

Pero en los barrios marginales de los alrededores de Santiago mucha gente cree que haría falta un milagro para reducir significativamente la pobreza. En Chile se define como pobre a una persona que gana menos del equivalente a 147 dólares al mes. La extrema pobreza abarca a quienes perciben menos de 74 dólares al mes.