Un organismo ambientalista consideró hoy inviable la construcción de una refinería en Nicaragua en el Pacífico y financiada en parte con fondos venezolanos, por los "potenciales impactos" ambientales derivados de su localización.

El subdirector del no gubernamental Centro Humboldt, Víctor Campos, dijo en rueda de prensa que la recomendación del organismo es no construir la refinería El Supremo Sueño de Bolívar "porque los costos ambientales son excesivamente altos, en relación con los potenciales beneficios que se pudieran recibir".

La refinería generará 1.500 empleos directos y 6.000 indirectos en la fase de operación, "pero lo que estamos poniendo en riesgo es la estabilidad ecológica de nuestros espacios marinos costeros", advirtió el especialista.

En julio de 2007 los presidentes de Nicaragua, Daniel Ortega, y de Venezuela, Hugo Chávez, colocaron la primera piedra de esa refinería, ubicada inicialmente en Piedras Blancas, cerca de Puerto Sandino, en el municipio de Nagarote, a 10 kilómetros de la costa del Océano Pacífico y 90 kilómetros al oeste de Managua.

Después el complejo comenzó a construirse cerca del balneario de Miramar, frente a las costas del Océano Pacífico, en el mismo sector de Puerto Sandino, tras un estudio de visualización de la compañía francesa AXENS que determinó que el lugar era el más apropiado.

No obstante, para el Centro Humboldt, el proyecto está localizado "en una zona de alto riesgo sísmico, tsunamis y erupciones volcánicas".

"Al menos tres de los volcanes de la cadena de los Maribios", en el Pacífico, "pueden tener afectación sobre esta zona", alertó.

Iris Valle, especialista del Centro Humboldt en temas de energía e hidrocarburos, advirtió, por su lado, que la construcción de esa refinería amenazaría a 64 especies de peces, 4 de camarones, lagarto negro y tortugas marinas.

Esa refinería sería "la obra ingeniera de mayor afectación ambiental potencial jamás construida en el país", anotó.

La refinería El Supremo Sueño de Bolívar es financiada por la empresa mixta Alba de Nicaragua S.A. (Albanisa), constituida en Caracas el 17 de junio de 2007 e integrada por PDV Caribe, filial de Petróleos de Venezuela (PDVSA), que aporta el 51 % del capital, y la estatal Petróleos de Nicaragua (Petronic), que contribuye con el restante 49 %.

La refinería tendrá capacidad para refinar 150.000 barriles de crudo diarios, de los que Nicaragua consumirá 50.000 barriles y el resto se exportará a Centroamérica, según el Gobierno de Managua, el cual promueve la aprobación de ese proyecto en el Parlamento, donde tienen amplia mayoría.

Bajo el escenario que el Gobierno decida construir el proyecto, el Centro Humboldt recomendó "cumplir medidas extremas de protección al medio ambiente" y conformar una comisión multisectorial integrada por sectores afectados, ecologistas y especialistas para discutir sobre los potenciales impactos.

También establecer un fondo para poder cubrir "los pasivos ambientales que, sin duda, la refinería va a dejar", señaló Campos, quien indicó que esa refinería incrementaría "sensiblemente nuestra huella de carbono y la emisión de gases de efectos invernaderos".

El Centro Humboldt explicó que realizó esa "caracterización valorativa de sensibilidad ambiental en la zona de influencia de la Refinería", en base a la matriz usada por el Ministerio del Ambiente y los Recursos Naturales (Marena).