El presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, convocará la primera reunión de la directiva del Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) el próximo 8 de octubre en Luxemburgo, coincidiendo con la reunión de ministros de Economía de la zona euro (Eurogrupo).

"Tengo previsto convocar la reunión inaugural de la Consejo de Gobernadores del MEDE en los márgenes de la reunión del Eurogrupo del 8 de octubre en Luxemburgo", señaló en un comunicado.

El también primer ministro de Luxemburgo tomó nota de "todos los elementos de la sentencia" y expresó su deseo de que se complete todos los procedimientos pendientes para la puesta en marcha del fondo de rescate permanente de la eurozona.

La ratificación alemana era fundamental para la puesta en marcha del MEDE, que necesitaba ser respaldado por países que sumen el 90 por ciento de total del capital suscrito para entrar en vigor.

Juncker mostró su satisfacción por la decisión del Tribunal Constitucional germano, que también da luz verde a la ratificación del pacto fiscal europeo por parte de Alemania.

Éste sella el compromiso de todos esos países de la UE, menos Reino Unido y la República Checa, con la disciplina presupuestaria.

"Ambos tratados representan un paso importante hacia una mayor integración fiscal y económica y una mejor gobernanza de la zona euro. Son parte de nuestra estrategia global para reforzar las perspectivas de sostenibilidad fiscal y el crecimiento en la zona euro", destacó Juncker.

El pacto fiscal no entrará en vigor hasta que doce Estados miembros lo hayan ratificado, lo que no será antes del 1 de enero de 2013, tal y como recordó el presidente del Eurogrupo.

La ratificación alemana del MEDE y el pacto fiscal se encontraba en suspenso desde su aprobación parlamentaria el pasado 29 de junio, ya que el presidente de Alemania, Joachim Gauck, esperaba al pronunciamiento del Constitucional para estampar su firma y darles validez.

Con su sentencia de hoy, el máximo tribunal germano desestima los recursos presentados contra dicha ratificación, aunque plantea condiciones y establece que todas las ayudas derivadas del MEDE deben ser aprobadas también por el Parlamento alemán.

Además, exige que las garantías de Alemania para ese fondo se limiten a los 190.000 millones de euros acordados en Bruselas y aprobados por el Bundestag y el Bundesrat, cámaras baja y alta alemanas.