La justicia brasileña rechazó el miércoles un pedido para suspender una sanción preliminar contra la petrolera estadounidense Chevron que le impide extraer y transportar petróleo mientras transcurre un proceso judicial en su contra por un derrame de crudo en un pozo marítimo.

El juez Felix Fischer, presidente del Superior Tribunal de Justicia, máxima corte de apelaciones de Brasil, rechazó el pedido formulado por la estatal Agencia Nacional de Petróleo para levantar el impedimento temporal de operar de Chevron y de la empresa Transocean Brasil, contratada por la petrolera para ejecutar la perforación.

Transocean, empresa dedicada a la perforación de pozos bajo contrato con petroleras, anticipó que apelará la decisión.

El tribunal regional de Rio de Janeiro había ordenado la suspensión de todas las actividades de ambas empresas en Brasil bajo la amenaza de una multa de 250 millones de dólares a causa de un derrame de petróleo de un pozo marítimo ocurrido en noviembre de 2011, con reincidencia en marzo de 2012.

Se trata de una decisión preliminar que acató un pedido de la fiscalía para suspender las operaciones de Chevron y Transocean mientras la demanda sea juzgada de manera definitiva.

La fiscalía pretende que las dos compañías sean condenadas a una multa de 10.000 millones de dólares y a la paralización definitiva de todas sus actividades.

La ANP, agencia reguladora de la actividad petrolera en el país, alegó que la suspensión de las empresas tendría consecuencias negativas para el medio ambiente y en el conocimiento de la zona donde se produjo el derrame, porque la empresa no podría continuar los trabajos ya iniciados.

Anticipó además una "grave lesión al orden económico y social" porque obligaría a Transocean a paralizar actividades en Brasil, donde opera 10 plataformas petroleras con 2.000 empleados. La orden del tribunal obligaría a sellar los pozos que opera bajo contrato de empresas petroleras y dejaría a sus funcionarios sin empleo.

El juez Fischer consideró en su fallo que la suspensión de las actividades de Chevron y Transocean fue dictada bajo un "principio de precaución" para evitar nuevos percances y que la ANP no comprobó cómo la interrupción de sus trabajos será más pernicioso para el medio ambiente que su continuidad.

Igualmente, consideró que en la petición de la ANP no hay una "demostracion cabal y precisa" de un perjuicio económico con la suspensión de las operaciones de las empresas.

El presidente de Transocean, Steven Newman, lamentó la decisión del tribunal, la que calificó de "decepcionante".

"Creemos que la orden (de suspensión) es innecesaria y fallida del punto de vista legal y procesal. Les aseguro que los méritos técnicos de nuestro caso son fuertes y estamos recurriendo a las muchas vías disponibles para apelar la decisión", declaró Newman en una conferencia telefónica con analistas.

Destacó que "hemos recibido un apoyo sin precedentes de nuestros clientes en Brasil y de la ANP para enfrentar la sentencia".