El poeta mexicano Javier Sicilia dijo hoy que el próximo presidente de México, Enrique Peña Nieto, no podrá pactar con los carteles como se rumoreó durante la campaña electoral porque éstos "están pulverizados" y son sólo "grupúsculos de delincuentes".

Sicilia, que se encuentra en la capital estadounidense tras recorrer todo este país con una Caravana por la Paz que busca hacer visibles a las víctimas de la violencia en México, participó en un foro junto a dos familiares de desaparecidos que se declararon, a su vez, "los ojos incómodos del Ministerio Público de México".

El líder del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad (MPJD), cuyo hijo fue asesinado en marzo de 2011, condenó la "estrategia perversa de golpear a los carteles", que ha hecho que éstos cambien su principal área de negocio y "se armen al mismo nivel que los ejércitos", en un foro en el centro Woodrow Wilson.

"A los que creen que Peña Nieto va a pactar con los carteles: no va a pactar con nadie, porque los carteles están pulverizados, son grupúsculos de delincuentes", aseguró Sicilia, en referencia a las versiones surgidas sobre el líder del Partido Revolucionario Institucional (PRI) antes de las elecciones del pasado 1 de julio.

El poeta aseguró que la Caravana por la Paz, que aboga por la legalización de la droga y el control de armas, "ha sembrado una semilla para la diplomacia ciudadana" y ahora espera que Estados Unidos escuche su mensaje.

"Detrás de los 23 millones de adictos en Estados Unidos y del tráfico de armas de exterminio, están nuestros muertos. Y si no se resuelven los problemas en la intimidad de la mesa, nos van a dejar solos y van a seguir siendo solidarios del crimen", señaló.

Junto a él hablaron dos familiares de víctimas que le han acompañado en la caravana: Aracely Rodríguez, cuyo hijo Luis Ángel fue asesinado cuando formaba parte de una patrulla policial en el estado de Michoacán en 2009, y María Herrera, que tiene cuatro hijos desaparecidos en los estados de Guerrero y Veracruz y aún confía en que estén vivos.

Rodríguez explicó que se unió a la Caravana por la Paz para ser la voz "de los que se fueron, de los desaparecidos" y porque "parece que a México no le gusten los policías honestos", para los que pidió "un uniforme y armamentos dignos".

"Las víctimas somos los ojos incómodos del Ministerio Público de México", aseguró Rodríguez, quien añadió que muchos funcionarios quieren trabajar bien, "pero no les dejan, y cuando hacen trabajo de campo, los desaparecen".

La mujer explicó que ha entrevistado a delincuentes y les ha escuchado "decir que lo mataron con su propia arma", y sólo le queda el consuelo de que su hijo, descuartizado, quedara en el fruto del aguacate, que "siempre está en nuestra mesa".

Herrera, que perdió a dos hijos en el estado de Guerrero en 2008, y a otros dos en Veracruz en 2010, no pudo contener las lágrimas al explicar su historia y la "burla" que ha encontrado en las autoridades, que son "indolentes".

"Tenemos infinidad de gente que pudiera defendernos. Pero nos están aplastando, nos están acabando", señaló Herrera.

Los miembros de la Caravana por la Paz fueron a continuación al Departamento de Estado para verse con la subsecretaria de Estado para Democracia, María Otero, y después a la embajada de México, donde les recibirá el embajador Arturo Sarukhan, antes de ofrecer otra conferencia de prensa donde estará el actor mexicano Gael García Bernal.