El presidente de Grecia, Karolos Papoulias, exhortó el martes a los acreedores a aligerar sus exigencias de mayor austeridad, ya que su país ha sufrido un "azote inmisericorde".

"Creo que hemos pagado suficiente por nuestros errores, y Europa debe darse cuenta de que necesita ayudar a Grecia", dijo Papoulias a una delegación de funcionarios canadienses.

El endeudado país pasa dificultades para cumplir con los recortes prometidos por valor de 11.500 millones de euros (14.700 millones de dólares) para 2013-2014, necesarios para la continuación de los abonos del rescate financiero financiado por países de la eurozona y el Fondo Monetario Internacional.

Grecia sobrevive gracias a los préstamos de emergencia desde hace más de dos años, pero la austeridad económica resultante ha provocado un aumento considerable en la pobreza y el desempleo, con una tasa de desocupación que en junio alcanzó el 24,4%.

Los inspectores del FMI, la Unión Europea y el Banco Central Europeo continuaron el martes con las negociaciones en el ministerio del Trabajo, una reunión retrasada por más de una hora después de que miembros de un sindicato respaldado por los comunistas bloqueó la entrada del edificio.

Un portavoz del gobierno se negó a hacer comentarios sobre los informes de la televisión estatal, según los cuales los inspectores estaban presionando para congelar el salario mínimo, así como para recortar el pago de horas extras e indemnizaciones. Describió las negociaciones en curso como "complejas y de múltiples niveles".

También el martes, el primer ministro de Grecia aseguró al presidente del Banco Central Europeo durante sus conversaciones en Fráncfort que su gobierno estaba presionando para encarrilar de nuevo la economía y las finanzas del país.

Antonis Samaras dijo a periodistas que la reunión "estuvo bien" y "las cosas se están desarrollando".