El grupo rebelde congoleño M23, que opera en el este de la República Democrática del Congo (RDC), comete sistemáticamente crímenes de guerra y otras violaciones de los derechos humanos, denunció hoy Human Rights Watch (HRW).

"Los rebeldes del M23 son responsables de numerosos crímenes de guerra, incluidas ejecuciones sumarias, violaciones y reclutamiento forzoso", alertó hoy en un comunicado HRW, organización no gubernamental (ONG) dedicada a la defensa de los derechos humanos.

"Los rebeldes del M23 están cometiendo nuevas atrocidades en el este de la RDC. Los comandantes del M23 deberían rendir cuentas por estos crímenes, y los oficiales ruandeses que les apoyan podrían enfrentarse a la justicia por ayudarles y ser cómplices", aseveró la investigadora de HRW para África Anneke Van Woudenberg.

El texto indicó que "los oficiales ruandeses podrían ser cómplices a través de su continuo apoyo militar a las fuerzas del M23" ya que "el Ejército de Ruanda ha desplegado sus tropas en el este de la RDC para ayudar directamente al M23 en operaciones militares", unas acusaciones que Ruanda siempre ha negado.

La ONG resaltó que los amotinados han violado a 46 mujeres y niñas desde el pasado mes de junio, la más pequeña de las cuales contaba 8 años.

"Los milicianos del M23 mataron a una joven de 25 años, embarazada de tres meses, por resistirse a ser violada. Otras dos mujeres murieron por las heridas causadas durante la violación", agregó el comunicado.

Asimismo, HRW aseguró que, desde el pasado mes de julio, 137 jóvenes han sido reclutados por la fuerza para las filas del M23, de los cuales al menos siete tenían menos de 15 años.

"Uno de estos jóvenes reclutas forzosos dijo a HRW: 'Cuando estábamos con el M23, nos dijeron que teníamos la opción de quedarnos con ellos o de morir -señaló la ONG-. Muchos intentaron escapar. Encontraron a algunos y eso supuso su muerte inmediata'".

Según el documento, HRW entrevistó, desde el pasado mayo hasta el presente mes de septiembre, a 190 víctimas congoleñas y ruandesas, testigos, autoridades locales, y miembros y exmiembros del M23.

El M23 lo forman un grupo de soldados congoleños amotinados fieles al rebelde Bosco Ntaganda, buscado por la Corte Penal Internacional por crímenes de guerra y contra la humanidad.

En los últimos meses, la zona oriental de la RDC ha vivido numerosos enfrentamientos entre el Ejército y rebeldes del M23, que se levantaron el pasado abril para protestar por la pérdida de poder que había impuesto el Ejecutivo de Kinshasa a su líder y reclaman nuevas negociaciones con el Gobierno.

Estos enfrentamientos han forzado a huir a decenas de miles de personas, que buscan refugio en las vecinas Uganda y Ruanda.

Ntaganda, que cuenta con un amplio historial de motines, se integró hace dos años en el Ejército de la RDC al contribuir a la pacificación de Kivu del Norte tras ayudar a la detención, en 2009, de Laurent Nkunda, exseñor de la guerra y antiguo general del Ejército local.

La RDC está inmersa aún en un frágil proceso de paz tras la segunda guerra del Congo (1998-2003), que implicó a varios países africanos.