La Reserva Federal (Fed, banco central) de Estados Unidos sostendrá a partir del miércoles una reunión de dos días durante la que analizará posibles nuevas medidas de estímulo ante los sombríos datos económicos de las últimas semanas y en un contexto de presiones inflacionarias controladas.

Tras conocerse la anémica creación de empleo del mes de agosto, en el que solo se generaron 96.000 puestos de trabajo, y constatar que la tasa de desempleo sigue por encima del 8 % por 43 meses consecutivos, la Fed estudiará qué opciones de estímulo puede aplicar.

Los analistas parecen coincidir en que la opción preferida por parte del Comité Federal de Mercado Abierto, que dirige la política monetaria de EE.UU., es una nueva ronda de inyección de liquidez a través de la compra de bonos para respaldar el tímido crecimiento económico.

Sería, de producirse, la tercera desde que estalló la crisis financiera a finales de 2008.

El último dato sobre crecimiento económico en EE.UU. confirmó la ralentización, al registrarse en el segundo trimestre de 2012 un ritmo anual de crecimiento del 1,7 %.

El presidente de la Fed, Ben Bernanke, abrió la puerta a esta posibilidad de estímulo en su esperado discurso en la reunión de banqueros centrales del pasado 31 de agosto, en Jackson Hole (Wyoming), donde en 2010 anunció la segunda ronda de inyección.

En esa ocasión, Bernanke aseguró que "la Fed tiene previsto ser contundente en el respaldo de una recuperación sostenida" y que no se debería "descartar el futuro uso de estas políticas si las condiciones económicas lo exigen".

Pero no especificó ni los planes ni los plazos concretos para su hipotética puesta en práctica.

La Fed, a diferencia de otros bancos centrales, cuenta con un doble mandato que incluye el control de los precios y el fomento del máximo empleo.

Ante las bajas presiones inflacionarias, que se mantienen por debajo del 2 %, el techo previsto por los miembros de la Reserva Federal, el banco central de EE.UU. se encuentra por tanto en un coyuntura propicia para la acción.

Sin embargo, Bernanke también reconoció que la política monetaria no es una "panacea" y recordó que la Fed ya ha anunciado su intención de mantener los tipos de interés de referencia "a niveles excepcionalmente bajos" de entre el 0 % y el 0,25 % hasta finales de 2014.

Además, la Fed en su reunión de junio informó que prorrogaba la conocida como "Operación Twist" hasta final de 2012, que consiste en un canje de bonos del Tesoro a corto plazo por otros a largo, por valor de 267.000 millones de dólares y que en principio concluía ese mes.

Pese a la calculada ambigüedad de Bernanke, los mercados tendrán centrada toda su atención en el comunicado de la Fed y la posterior rueda de prensa de su presidente el jueves.

Wall Street aumentaba sus ganancias a su cierre hoy y el Dow Jones de Industriales, su principal indicador, subía el 0,52 % con las esperanzas puestas en que la Reserva Federal de EE.UU. anuncie esta semana nuevas medidas para estimular la economía.

La próxima reunión de la Fed está prevista para el 23 de octubre, apenas dos semanas antes de la celebración de las elecciones presidenciales del 6 de noviembre en las que el actual mandatario del país, el demócrata Barack Obama, buscará la reelección ante su rival republicano, Mitt Romney.

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Alfonso Fernández