Los "beneficios" de la reforma financiera compensan sus "relativamente bajos costos" económicos ya que los bancos tienen considerable capacidad de adaptación, según un estudio publicado hoy por el Fondo Monetario Internacional (FMI)

"Los bancos en todo el mundo parecen tener considerable capacidad para adaptarse a los cambios de las regulaciones sin acciones radicales que puedan dañar la economía mundial", explicó el estudio "Estimando los costos de la regulación financiera" del Fondo.

Según los cálculos del organismo internacional, la aplicación de las reformas financieras subiría las tasas de interés bancarias en un 0,28 % en Estados Unidos, un 0,17 % en Europa y un 0,8 % como consecuencia de las subidas de los costes regulatorios.

"Los relativamente bajos costos calculados sugieren que los beneficios en términos de menos frecuentes y menos costosas crisis financieras compensarían desde luego los costos de la reforma regulatoria largo plazo".

La reforma "probablemente supondrá una modesta subida" en las tasas de interés de los préstamos a largo plazo, reconocen los autores del estudio Andre Oliveira Santos, economista de la División de Regulación Financiera del FMI, y Douglas Elliott, investigador de la Brookings Institution en Washington.

No obstante, aseguran que los bancos tienen diversas herramientas para hacer frente a esta subida de los costes como la reducción de los gastos, racionalizar sus préstamos o reducir los retornos a sus accionistas.

El informe se concentra en las iniciativas de reforma financiera en la mercados de derivados y las mayores exigencias de capital y liquidez bajo el acuerdo internacional Basilea III, entre otros.

Los cálculos del FMI contrastan con los presentados el pasado año por el Instituto Internacional de Finanzas (IIF, por su sigla en inglés) que afirmó que la aplicación de estas nuevas normas provocaría una reducción del Producto Interior Bruto Mundial de hasta 3,2 % hasta 2015 y provocarían una subida del 3,5 % en los intereses bancarios.

El IIF, que engloba a cerca de 400 entidades financieras de todo el mundo, aseguró entonces que la exigencia de asentar la estabilidad financiera podría causar un gran daño a la economía en un momento en el que se necesita un mayor crecimiento.